En las últimas horas, aeronaves militares estadounidenses han salido de las bases, españolas pero conjuntas, de Rota y Morón, después de que el Gobierno de Sánchez decidiera prohibir su empleo en la operación militar que lleva a cabo EEUU junto a Israel contra la dictadura iraní, una acción destinada a terminar con un régimen terrorista que ha asesinado a más de 50.000 personas en lo que va de año, casi todas jóvenes mujeres. Como consecuencia de ese veto, los aviones de EEUU se han reubicado en otras bases del continente europeo.
La tiranía iraní respondió con rapidez señalando: “Irán reconoce plenamente y respeta esta posición, que está en consonancia con el derecho internacional”. Se trata de un elogio de la dictadura iraní cargado de un enorme cinismo, pues en las últimas horas ese régimen islamista ha lanzado ataques contra Israel, Chipre y varios países árabes, demostrando de nuevo el peligro que representa para la paz, tanto en esa zona como a nivel panetario.
Al depender del respaldo de la extrema izquierda antisemita y antioccidental para seguir en La Moncloa, Sánchez mantiene una falsa apariencia de equidistancia que en realidad beneficia al régimen terrorista de Teherán y a sus brazos en la región. Con esa línea de enfrentamiento hacia EEUU e Israel, mientras ambas democracias intentan frenar las matanzas del régimen de Teherán contra su propia población, Sánchez se distancia cada vez más de nuestros aliados y va dejando a España aislada en el mundo occidental.
Sánchez es consciente de que en España existe una izquierda profundamente antiamericana y antisemita, capaz de pasar por alto cualquier atropello, corrupción o incompetencia del Gobierno con tal de que éste siga alimentando la animadversión hacia países amigos. Guiado únicamente por su obsesión de mantenerse en el poder a toda costa, Sánchez está arruinando la imagen internacional de España.
La mayoría de los españoles no nos sentimos representados por este Ejecutivo mezquino y miserable, que se muestra más afín a las peores dictaduras de nuestro planeta que a democracias como Estados Unidos o Israel. Por ello, una vez más, los españoles hemos de reclamar un adelanto electoral, ya que Sánchez no está legitimado para seguir destruyendo el prestigio de nuestro país desde un gobierno en minoría. Además, cuando ese charlatán abandone el poder, debería abrirse una investigación sobre el tipo de relaciones que ha mantenido con las dictaduras a las que favorece y si esos favores responden a algún tipo de beneficio personal. Tenemos el gobierno más corrupto de Europa con diferencia.
La solidez de un país se asienta en la fortaleza de sus alianzas, especialmente cuando no se trata de una gran potencia, por ello, lo que decidieron ayer, Sánchez y sus cómplices, prohibiendo emplear a EEUU las bases de Rota y Morón para la operación militar contra Irán, podría tener unas consecuencias muy negativas para nosotros, pues traicionar a nuestro principal aliado no nos va a salir gratis. España forma parte de la OTAN, una alianza militar cuya fuerza debería radicar en la lealtad entre sus integrantes.
Estados Unidos contribuye de forma notable a la defensa de España, manteniendo en la Base Naval de Rota los destructores que integran el escudo antimisiles de la OTAN. Para un país como el nuestro, este dispositivo resulta fundamental. Sin embargo, ante una amenaza de un régimen terrorista, Sánchez prefiere traicionar a nuestros aliados, un gesto que ha causado un profundo malestar en Washington y que puede acarrear consecuencias negativas para España en el futuro. No olvidemos que Sánchez actúa en nombre de España y que los daños que ocasiona afectan a nuestra reputación como nación, de modo que sus efectos pueden prolongarse más allá de su etapa en el cargo.
Hay un elemento de nuestra defensa que cualquier gobierno español debe tener siempre presente. Desde hace siglos, España cuenta con dos ciudades en el norte de África, Ceuta y Melilla, que forman parte de nuestro país desde mucho antes de la existencia del Reino de Marruecos. Además, dispone de otros territorios en la zona, como el Peñón de Alhucemas, el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, las Islas Alhucemas y el islote de Perejil. La protección de la soberanía española sobre estos territorios depende también de la solidez de nuestras alianzas, pues si Marruecos decidiera invadirlos, España necesitaría probablemente a esos socios que ahora traiciona.
Marruecos es un aliado de referencia de Estados Unidos en el norte de África y mantiene también fuertes vínculos con Francia. Y, pese a ser un Estado de mayoría musulmana, ha estrechado sus relaciones con Israel, mientras el gobierno de Sánchez dinamita nuestros lazos con ese país, que son de enorme relevancia en el ámbito de la defensa.
Con su política irresponsable, Sánchez está poniendo en riesgo el futuro de Ceuta, Melilla y del resto de posesiones españolas en el norte de África. Lo hace no sólo por cobardía, sino también por su ideología, es un socialista fanático, muy cercano a la extrema izquierda antioccidental y antisemita.
A ello se suma que Sánchez está sujeto al chantaje de Marruecos desde el espionaje llevado a cabo contra su teléfono móvil en mayo de 2021. Un chantaje ante el que cedió en otra demostración de debilidad, dando lugar a una situación bochornosa de sumisión frente a Rabat al entregar el Sáhara a nuestro enemigo del sur.
Es el mismo Sánchez el que está traicionando a España y al resto del mundo, no somos los españoles Le conocen en el mundo entero