Por todos es conocido, que
las estrellas del fútbol y de otros deportes, tratan por todos los medios de
pagar el mínimo de impuestos posible, por ello, contratan a bufetes
internacionales de abogados para crear tramas que les permitan saltarse la ley
del país donde “trabajan” y así pagar menos impuestos.
Hace pocas fechas, un grupo
de importantes medios europeos, hicieron pública una información procedente de
los ordenadores del bufete Senn Ferrero, especializado en asesoramiento
personalizado en materia legal, fiscal y laboral de deportistas de élite.
Pese a que se desconoce
cómo han llegado esos datos a esos medios, son de tal gravedad que la justicia
y las agencias tributarias de los diferentes países deberían actuar de
inmediato, aunque parece no estar por la labor.
Pero no, ha sido todo lo
contrario, el bufete denuncia que esa información se la han sustraído
ilícitamente, y el titular del Juzgado nº 2 de Madrid prohíbe publicar, tanto en
papel como en digital, cualquier información relativa al caso denominado
«Football Leaks”.
El juez afirma que se trata
de información personal de carácter confidencial e investiga si ha podido ser
interceptada o apropiada ilícitamente. Es decir, para la justicia, el
delincuente es el que hace públicos los delitos y no el que los comete.
El juez se ha apresurado a
declarar la causa como secreta, impidiendo de esa manera que se haga pública
más información. No solo nos encontramos ante un ataque inaceptable a la
libertad de información, que es la base de la democracia, es que además, dicho
ataque se extiende a toda Europa.
Tengo el presentimiento de
que manos ocultas tratan de preservar la impunidad de esas estrellas del fútbol
que ganan mucho más de lo que merecen y les pagan a los países que los acogen
convirtiéndose en evasores fiscales.
