Los europeos llevan mucho
tiempo vanagloriándose de vivir en sociedades abiertas y plurales, y hace mucho
que apostaron por el multiculturalismo. Pero cometieron un gran error,
confundieron la coexistencia con la integración, algo propio de un sistema
imbécil. Ahora ya muchos estamos convencidos, que el multiculturalismo es el
problema, nunca la solución.
El resultado de tanta
imbecilidad lo estamos sufriendo ahora, a los musulmanes se les acogió, pero
ellos nunca han querido formar parte de nuestro sistema, de un proyecto común
basado principalmente en la libertad.
Incluso nuestras decadentes
y débiles democracias les permitieron vivir en sociedades paralelas, lanzando
el mensaje machacón de que la religión musulmana es pacífica, e ignorando u
ocultando que el Islam, también en su interpretación contemporánea, comprende
un orden político basado en la guerra. No olvidemos que ellos jamás separan lo
religioso de lo civil, por ello, más que como una religión, debería ser tratado
como una ideología política totalitaria.
Pero en Europa imperan unos
sistemas democráticos tan imbéciles, que a quienes no aceptan los valores de
nuestra sociedad, les concede privilegios y derechos. Les damos nuestra
libertad a quienes van a usarla para destruirnos.
Hemos desgastado tanto la
palabra tolerancia, que ya solo significa que nuestra sociedad se desarme, se
quede indefensa ante quienes quieren destruirla. Las democracias no pueden
darle la libertad de sus sociedades a quienes tienen la intención de dinamitarlas,
tengamos un poco de sentido común.
Ayer escuché a un experto
decir, que vamos directos a la tercera guerra mundial, en donde el Islam se
enfrentara a todos los demás, pero que previamente las democracias occidentales
caerán víctimas de sus propios errores, siendo sustituidas por unos gobiernos
militares, y fijaros en la paradoja, que serían los encargados de salvar el
mundo occidental para posteriormente, si vencen, restablecer el sistema de
libertades.
A mí me parece ciencia
ficción, pero o se empieza a actuar contra la amenaza que nos acecha o puede
convertirse en una realidad.

Desde luego la amenaza es tangible aunque quizás lo que ellos quieren es precisamente eso, q entremos en un estado de histerismo y ataque. Debe ser difícil para un gobierno saber cómo actuar.
Un abrazo