Sería absurdo negar, que los
máximos responsables de los actos terroristas de Cataluña son los integrantes
de la célula terrorista islámica que perpetró los asesinatos, pero también es
cierto, que el gobierno catalán del sedicioso Puigdemont y sus secuaces, han
propiciado con sus políticas las condiciones óptimas para que se haya hecho
realidad esa execrable masacre.
Desde hace décadas, los
sucesivos gobiernos catalanes han propiciado la llegada de musulmanes y
disuadido a los que tenían el español como lengua materna. Esto ha tenido como
consecuencia, que si en el resto de España hay un 3% de musulmanes, en Cataluña
hay un 6% (en Gerona un 10%). Para los sediciosos, lo importante no es la
seguridad de su población, lo importante es la independencia.
Como resultado de la tóxica
gestión política de los independentistas, en Cataluña están el 70% de las
mezquitas salafistas (radicales) de toda España, vivero de futuros terroristas.
No hace demasiado tiempo, el
CNI tuvo que avisar al gobierno catalán, que el número dos del ente “Nuevos
Catalanes” era un terrorista que aparecía en una foto en Afganistan con un
fusil.
El gobierno catalán se negó a
cumplir las recomendaciones del Ministerio del Interior en las que recomendaba
colocar bolardos (barreras arquitectónicas) que impidieran el acceso de
vehículos conducidos por terroristas a las zonas más concurridas,
evidentemente, las Ramblas lo son.
Conviene recordar, que cuando
se produjo la explosión en la casa de Alcanal, a la guardia civil no se le
comunicó, posiblemente ahí estuvo la clave de impedir lo que sucedió a
posteriori.
Nada tengo contra los Mozos y
su profesionalidad, pero es difícil que realicen bien su trabajo si sus
responsables políticos son auténticos malhe
Teas la masacre,
comparecieron en rueda de prensa, Puigdemont, Junqueras y Colau, estos tres
indeseables hablaron solo en catalán y en ningún momento pronunciaron la
palabra España. Con los cuerpos de los asesinados aún calientes, siguieron a lo
suyo, a escenificar el independentismo.
Pero es que ayer siguieron,
compareció el consejero de Interior catalán, y no se le ocurrió otra cosa, que
al enumerar las víctimas y sus nacionalidades, separando las catalanes de las
españolas.
Cataluña está gobernada por
mentes enfermas y toxicas que en vez de gestionar en pos del interés general de
su población, solo lo hace para crear un país imaginario. Como mínimo, la
competencia de seguridad habría que quitársela ya.
