Cualquier persona normal
que vea las brutales e impactantes imágenes de lo que acontece en la frontera
entre Grecia y Macedonia se siente impactada por ellas. Estaba claro, que tras
las penalidades sufridas por los refugiados y los cientos de kilómetros
recorridos, ni las alambradas, ni los antidisturbios macedonios con sus gases
lacrimógenos iban a persuadirles de su intento de escapar del infierno.
Resulta indignante que la
UE se muestre incapaz de consensuar una política conjunta frente al drama de la
inmigración. Estoy de acuerdo en que nos encontramos ante un fenómeno con dos
caras, una es la de la tragedia humanitaria que hay que solucionar, y otra, la
amenaza que supone para nosotros, para nuestra forma de vida, para nuestra
sociedad del bienestar.
Tengo muy claro, que la
única solución es intervenir en sus países de origen, eliminar a los causantes
de sus penalidades y crear unas condiciones de vida aceptables, de esa forma no
vendrían. Es la única alternativa a lo que ocurre, cerrar las fronteras y
utilizar la violencia contra ellos no es la solución, pues al final una marea
humana desesperada violentará nuestras fronteras, ¿tan miopes son los
gobernantes europeos?
No soy de los partidarios
de dejar sin asistencia a ninguna persona que la requiera estando en nuestro
territorio nacional, paro creo que lo justo sería informar a los españoles de las
consecuencias negativas que esta medida tendría para ellos. Si con un mismo
presupuesto sanitario se atiende a un 25% más de enfermos, está claro que las
listas de espera se eternizarían, y como consecuencia de ello, nosotros o
nuestros hijos podríamos perder la vida en ese periodo de espera. Es solo un
ejemplo muy evidente pero que nunca se le explica a la población, seamos
solidarios pero sin poner en peligro lo más valioso que tenemos, nuestras
vidas.
Podríamos decir, que no es justo dar los mismos servicios básicos
al que durante años los sostiene con sus impuestos, que al que jamás colaboro
en su sostenimiento. Y lo dice alguien, que jamás se siente ajeno al
sufrimiento de quienes le rodean.
