Cuando no hace mucho, Alemania afrontó su reunificación, los alemanes del oeste eran conscientes del gran esfuerzo que tendrían que hacer para asimilar a sus compatriotas del este. Se realizó un proceso ejemplar guiado simplemente por el patriotismo. Los ciudadanos de la RFA estuvieron de acuerdo en ser más pobres a cambio de que sus hermanos de la RDA mejoraran.
Os imagináis pedirle a los catalanes o a los vascos que hagan un esfuerzo, que se empobrezcan para que andaluces o extremeños mejoren su nivel de vida. Lo que se hizo en Alemania, a fecha de hoy, es imposible en nuestro país. Los egoísmos regionales, los nacionalismos periféricos insolidarios, los separatismos aldeanos, jamás lo permitirían.
Estos días atrás hemos oído varias declaraciones, entre las que se encontraban las de nuestro presidente, llamándole la atención a Alemania en el sentido de que no podía negarse a ayudar a las economías europeas en apuros.
Para los dirigentes políticos alemanes debe de ser muy difícil explicarles a sus ciudadanos que, mientras ellos hacían lo correcto otros cometían verdaderas barbaridades en el plano económico, y que ahora ellos tienen que ayudar a los países mal gestionados.
La realidad a día de hoy es que cualquier ciudadano de cualquier país europeo, al igual que sus gobernantes, miran exclusivamente por sus intereses nacionales. Europa es aún, algo en construcción, el sentimiento de sentirse europeo aún no lo tienen desarrollado la gran mayoría de ciudadanos, esto solo sucederá, y ya lo dije en mi anterior articulo, cuando tengamos el convencimiento y la firme determinación de que Europa tenga un solo gobierno y una sola voz, que nos garantice a todos los europeos los mismos derechos y libertades. Entonces y solo entonces, Europa como tal, ocupará en el mundo el lugar que le corresponde, y los europeos nos sentiremos importantes.