Si analizamos lo ocurrido ayer en las elecciones extremeñas con absoluto simplismo, la deducción es muy sencilla, María Guardiola (PP) ha ganado, pero si el análisis es mucho más profundo, nos damos cuenta de que el gran derrotado ha sido el bipartidismo en su conjunto.
María Guardiola, sin necesidad de hacerlo, convocó elecciones con el único objetivo de poder gobernar en solitario y de mejorar la posición su partido. Evidentemente, le ha salido el tiro por la culata, se ha gastado siete millones de euros de los extremeños y ha salido trasquilada, en una posición mucho más débil de la que tenía y con el partido con el que no quería pactar y al que ha insultado en numerosas ocasiones, super reforzado.
Guardiola anoche, tardó una hora en salir después de su amarga victoria, parece que no tenía claro qué decirles a los suyos y a los extremeños del fiasco que acababa de cosechar, pues pese a subir un escaño, el PP ha perdido 9.000 votos con respecto a las anteriores elecciones.
Pese a la debacle del PSOE, María Guardiola, no ha recibido ni un solo voto de los exvotantes socialistas, pues o se han abstenido o han votado a VOX o a Podemos. Casi la mitad de los antiguos votantes del PSOE se han hartado de dar su confianza a la banda criminal en la que se ha convertido, una pena que la otra mitad que mantiene su confianza en los de Sánchez tengan tantas tragaderas o simplemente intereses económicos o de otra índole con este infecto PSOE.
Lo cierto es, que pese a la campaña de demonización del bipartidismo y de sus terminales mediáticas, VOX ha logrado más de 89.000 votos y 11 escaños, seis más que en 2023, por ello, podríamos considerarle como el gran vencedor de estas elecciones.
VOX no sólo ha crecido en porcentaje y en escaños, sino que se impone como primera fuerza en varios municipios y empata con el PP en otros tantos, confirmando una implantación territorial cada vez más sólida.
La formación liderada por Óscar Fernández Calle ha logrado victorias claras en distintos puntos de la región, especialmente en municipios de la provincia de Cáceres, donde el respaldo al proyecto de VOX ha superado con holgura el 30% y, en algunos casos, se ha situado por encima del 40% de los votos. El avance no es puntual ni anecdótico, sino sostenido y transversal, con resultados que reflejan una tendencia de fondo.
En la provincia de Badajoz, VOX se ha alzado como la fuerza más votada en Guareña, donde ha obtenido el 31,7% de los sufragios, superando por estrecho margen al PP, que se ha quedado en el 30,53%. Un resultado que evidencia la capacidad de VOX para disputar el liderazgo incluso en municipios tradicionalmente dominados por otras formaciones.
El avance ha sido todavía más contundente en la provincia de Cáceres. En Garvín, VOX ha logrado una victoria rotunda con el 45,45% de los votos, mientras que en Valdehúncar ha alcanzado el 43,47%. También se ha impuesto en Ladrillar, con el 39,53%, y en Pueblonuevo de Miramontes, donde ha obtenido el 34,92% de los votos.
A estos resultados se suman otras victorias significativas, como la registrada en Fresnedoso de Ibor, con el 30,64%, consolidando una presencia creciente en municipios de carácter rural, donde el discurso de VOX ha calado con fuerza entre los electores.
Además de las victorias claras, VOX ha protagonizado empates técnicos con el PP en localidades relevantes. En Valdecañas de Tajo, ambas formaciones han igualado resultados con el 38,7% de los votos, mientras que en Talayuela el empate se ha situado en el 37,24%. Un escenario que confirma que VOX ya compite de tú a tú con el PP en territorios donde hasta hace poco su presencia era marginal.
Estos resultados municipales refuerzan la lectura global de la jornada electoral, VOX se consolida como tercera fuerza en Extremadura con el 16,9% de los votos y 11 escaños, seis más que en 2023, pero, sobre todo, demuestra que su crecimiento se apoya en una base territorial real. El voto en estos municipios refleja el respaldo a un proyecto político que conecta con las preocupaciones del mundo rural y que se afianza como actor decisivo en el nuevo escenario autonómico.
Anoche asistimos al primer acto del hundimiento paulatino del bipartidismo, el hundimiento de la mafia del PSOE y el hundimiento de la estafa del PP, partidos que nunca hablan de los problemas reales de los ciudadanos, en este caso de los extremeños, por el contrario, solo VOX se ha centrado en ellos y ha denunciado el abandono histórico al que el bipartidismo ha sumido a esta región.
¿Y qué va a pasar ahora? Tal y como yo lo veo, o Guardiola abandona su radicalismo progre y hasta podemita, dando su brazo a torcer y desdiciéndose de tanta barbaridad que le ha dedicado a VOX y a su líder, dejando claro que a ella también solo le preocupa mantener el poder, o simplemente, si Feijóo ve que es incapaz de arreglar la situación y formar gobierno con VOX la invita a irse y la sustituye por alguna otra persona menos vehemente y más proclive al acuerdo.
No olvidemos nunca que VOX es totalmente previsible, dice siempre lo mismo en todos los sitios, mientras que el PP dice cosas distintas en función de donde esté. Sinceramente creo, que ayer en Extremadura comenzó algo que mejorará nuestro futuro apartándonos de la peligrosa deriva en la que nos han metido quienes llevan décadas gobernándonos en pos de agendas ideológicas y no del interés general de los españoles.
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¿Cómo puede haber gente que vote a Pedro Sánchez? La humanidad no aprende