Tras lo acaecido en las elecciones extremeñas, desde el Partido Popular y sus terminales mediáticas, empiezan a lanzar un mensaje adulterado, la verdad a medias de que lo único importante es echar a Sánchez del poder, algo con lo que todos los españoles de bien estamos de acuerdo pero que, evidentemente, con solo eso no se solucionarían todos los problemas que tenemos como sociedad y como Nación.
La clave de todo es lo que va a hacer el PP en el periodo post Sánchez, porque el psicópata, más pronto que tarde y como mucho en 2027, será expulsado de La Moncloa, a no ser que perpetre un no descartable pucherazo electoral. Feijóo y los suyos deben decidir si van a seguir aplicando todas esas políticas socialistas que hace tiempo hicieron suyas y si van a seguir siendo socios de los socialistas en la Unión Europea votando con ellos de la mano medidas que nos destruyen, que destruyen a cada vez más sectores.
Si el PP llegase al poder para seguir demonizando a los hombres con políticas de feminismo extremo, seguir importando delincuentes sexuales extranjeros y otras muchas decisiones, solo demostrarían que no tienen la valentía necesaria para derogar todas las leyes aprobadas desde que el infame de Zapatero llegó al poder y sustituirlas por una legislación razonable.
Con esto, simplemente quiero decir, que lo más importante no son las personas, ni los partidos, que lo importante es que cambien las políticas. Y esto vale para España y por supuesto, también es aplicable a cualquier gobierno regional.
Aunque reconozco que no soy optimista, porque estoy seguro, que si tras Sánchez llegará a la secretaría general del PSOE “un Page de la vida” Feijóo se echaría en sus brazos con los ojos cerrados, porque a fecha de hoy, el PP no es un partido de derechas, es un partido claramente socialdemócrata que se entendería a la perfección con un PSOE que abandonase el radicalismo en el que lo ha situado Sánchez y su bolivariana banda.
La pelota no solo está en el tejado de Guardiola, también lo está en el de Feijóo.
Me temo que van a seguir metiendo la pata