En la última entrevista televisiva de Alberto Núñez Feijóo, el líder popular ha dicho una serie de cosas que deberían preocupar, pero que muy mucho, a la llamada derecha social española.
Si no hace demasiado tiempo Feijóo situaba al PP en el llamado centro-derecha, ahora lo sitúa ya directamente en el centro, afirmando con claridad que su partido no es “de derechas ni de izquierdas” y dando a entender que en un escenario de un PSOE post Sánchez, los socialistas serían sus aliados naturales, como lo son desde hace tiempo en la Unión Europea.
Para Feijóo, el modelo a seguir es el alemán, una gran coalición que impida que la derecha patriótica pueda entrar en un futuro gobierno. Un gran error el suyo, porque es evidente que la política española en nada se parece a la alemana, pues allí los Lander no se marcan como objetivo romper la unidad nacional, ni socialdemócratas ni socialistas están por allanarles el terreno en ese traidor objetivo, pero aquí sí.
Es evidente que Feijóo tiene como objetivo dejar claro que está muy lejos de lo que VOX quiere para España, pero lo que también deja claro es que cada vez está más cerca de la socialdemocracia y más lejos de la derecha, tan lejos que, si no ha pasado ya, se puede empezar a afirmar que solo los de Abascal representan los principios y los valores que siempre defendió la derecha, a los que con este nuevo movimiento les entrega la titularidad de ese espacio político.
Con este nuevo posicionamiento, el PP aclara mucho las cosas, pues si pacta con la izquierda, ésta jamás permitirá que derogue toda la basura legislativa que aprobó desde que Zapatero llegó a La Moncloa, que formaría un Gobierno de gestión con predominio de tecnócratas que dedicarán gran parte de su tiempo a mejorar lo económico, vamos, que imitarán lo hecho por Rajoy en sus nefastos años como presidente.
Gestión económica y mucha Agenda 2030, cuyos postulados cuando se aplican arruinan cada vez a más sectores, a más españoles, el coctel perfecto para que cuando vuelva la izquierda a gobernar se encuentre las arcas llenas para poder saquearlas de nuevo y todo intacto para poder proseguir con la demolición de nuestro Estado de Derecho, de nuestra Democracia y de nuestra Nación.
Tras lo manifestado por Feijóo, es evidente que a la gente de orden de este país “solo les queda VOX”.
Vox es la única respuesta sana