Hasta
hace pocas fechas, Felipe González, ha desempeñado la presidencia
del Consejo de Participación del Espacio Natural de Doñana. Un
cargo que ha desempeñado con mas pena que gloria, ausentándose
frecuentemente de los Consejos y mostrando una desidia impropia de
quien siempre se ha vanagloriado de amar y defender la Naturaleza.
Los agentes sociales y económicos que forman parte del Consejo de
Participación de Doñana criticaron con dureza la actitud de Felipe
al frente del organismo.
Ha
dimitido alegando carecer de tiempo, con posterioridad hemos
descubierto que tras hacer el trabajo sucio ha decidido marcharse, me
explico.
Felipe
González es accionista y consejero de la empresa Petroleum Oil &
Gas España, filial de Gas Natural Fenosa, el pasado lunes, en el
Boletín Oficial del Estado apareció que el Gobierno había decidido
conceder a esta empresa una declaración de impacto ambiental
favorable para su proyecto de instalar en el Parque Nacional de
Doñana, en una reserva nacional protegida por la UNESCO, un
gaseoducto de 19 kms. y la producción y almacenamiento de gas en el
suelo de ese espacio protegido. Lo que supone un bárbaro atentado
contra la naturaleza.
La
empresa del expresidente está autorizada ha realizar cinco sondeos
de dos kms. de longitud en el subsuelo, sondeos que posiblemente
afectarán al acuifero 27, el que mantiene los humedales de esta
Reserva de la Biosfera.
Conviene
recordar, que para que Felipe González ocupara ese puesto en Doñana,
la Junta de Andalucía tuvo que desalojar al biólogo y Premio
Príncipe de Asturias, Ginés Morata, quien por supuesto estaba
radicalmente en contra de este proyecto. Como vemos, todas las piezas
están encajando ahora.
Cuando
el PP estaba en la oposición, hizo frente común con los ecologistas
y los ayuntamientos de la zona para impedir que este controvertido
proyecto se hiciera realidad. Ahora por el contrario se lo concede a
la empresa de Felipe González, eso si, adornado con las limitaciones
protectoras del medio ambiente para así convencer a los incautos.
En
esas limitaciones se establece que las obras solo se podrán realizar
en los periodos del año en los que menos se incomode a la fauna del
Parque, obviando que el solo hecho de construir emplazamientos
subterraneos para almacenar el gas no constituyera en si mismo una
terrible amenaza para todo el entorno.
El
Felipe González hombre de negocios, el otro, el que conocimos, hace
tiempo que dejó de existir, aceptó la presidencia para estar en el
sitio clave para la toma de decisiones, y cuando ha visto que todo
estaba asegurado ha dimitido, y ha esperado desde fuera a que
apareciera en el BOE, eso sí, con la complicidad de Rajoy y su
Gobierno. Felipe se cuidó muy mucho de que la institución que el
presidía no presentara alegaciones al proyecto, algo que “cantó”
muchísimo.
Confío
en que las asociaciones ecologistas interpongan la correspondiente
denuncia ante la Unión Europea y la UNESCO, ya que este proyecto es
incompatible con la reproducción de aves y mamíferos, y que ademas
afecta las zonas por donde discurren los linces ibéricos, auténticos
símbolos del parque. En el Plan de Ordenación de los Recursos
Naturales de Doñana se prohíbe este tipo de actividades, por ello
entiendo que lo aprobado por el Gobierno choca frontálmente con la
legalidad.
Resulta
muy triste ver como políticos carismáticos del pasado se han
convertido en simples conseguidores de grandes empresas, en simples
máquinas de hacer dinero, en individuos sin escrúpulos. Y que
conste que Felipe González no es el único que lo hace.