Hoy se celebra el Día de la
Fiesta Nacional, y en estos momentos se celebran los tradicionales actos
presididos por nuestros reyes y resto de autoridades del Estado, incluidos los
presidentes autonómicos que no han realizado el ya tradicional desplante
rehusando asistir, un desplante por cierto, sin ninguna consecuencia para
ellos.
Mientras esto ocurre,
muchos españoles estamos indignados por los acontecimientos que día a día
acontecen en Cataluña y que no tienen ninguna respuesta eficaz de quienes
tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes.
Cuando más de cuarenta
municipios catalanes anunciaron que desafiaban al Estado permitiendo trabajar
en sus dependencias el día de hoy, la Delegación del Gobierno solo interpuso
recurso el lunes ante el Juzgado Contencioso nº 14 de Barcelona contra el ayuntamiento de Badalona,
entendiendo que debe ser porqué allí ganó el Partido Popular las últimas
elecciones municipales. Por lo visto, en los demás municipios, este Gobierno no
impone el Estado de derecho.
Pero es que además, el Ayuntamiento de Badalona ha decidido
desobedecer la resolución del juzgado de prohibir la apertura de las
dependencias municipales en el Día de la Fiesta Nacional y, tras romper el auto
del juez ante las cámaras un miembro del equipo de gobierno, varios ediles han
entrado en el consistorio para atender a los ciudadanos.
Hoy en día, ninguno de los
cuatro partidos nacionales con representación parlamentaria, garantizan la
vigencia del Estado de derecho en todo el territorio nacional. Curiosamente,
los únicos partidos que lo harían, UPYD o Vox, no tienen representación, pues
casi todos los medios de comunicación son cómplices de los grandes partidos y
ayudan en el intento de liquidar nuestra Nación, y por supuesto, a UPYD y a
Vox, no le dan ni agua.
Tengo muy claro, que no
parar a tiempo lo que está sucediendo, provocará que en el futuro nos veamos
abocados a tomar medidas drásticas y dolorosas, y todo indica que
desgraciadamente el cainismo nacional desencadenará graves sucesos en tiempos
venideros gracias a los políticos impresentables que tenemos.
