De nuevo los vecinos de Gines se han despertado con la noticia que ha aparecido en los distintos medios de comunicación de que su alcalde ha sido denunciado por un nuevo delito, en este nuevo caso le acusan de extorsión.
Por todos es sabido que, Romualdo Garrido, actual alcalde Gines, acumula ya un número importante de denuncias que se encuentran en distintas fases judiciales. Si por el caso de La Pará se encuentra procesado, en otros casos está siendo investigado, pero lo cierto es que, aunque la presunción de inocencia es sagrada y el pregona a diestro y siniestro que es inocente de todo, no dejan de interponerle nuevas denuncias y los que estamos en la política del pueblo sabemos, que es muy posible que lo más grave pueda estar aún por salir.
Viendo lo distintos que son todos los casos y quienes los denuncian, resulta muy difícil creerse que todo lo que le está ocurriendo a Romualdo Garrido sea fruto de una gran conspiración que pretenda acabar con su carrera política.
Parece como si lo que está haciendo Pedro Sánchez, eso de mantenerse en el poder a costa de todo, se les haya contagiado a muchos de los suyos y el alcalde de Gines podría ser un ejemplo de ello. Personalmente creo que, todo político que ocupa un cargo público tan importante como es el de alcalde, ante acusaciones de haber cometido presuntos graves delitos, debería mirar más por sus vecinos y menos por él, debería mirar más por el daño que le está haciendo al buen nombre de su pueblo, dar un paso atrás y dedicarse a demostrar que no es culpable, que es lo que nuestro alcalde no se cansa de proclamar.
Soy de los que está convencido y por ello muchos me llaman ingenuo, que en política se está para tomar decisiones por el bien común, que debes estar siempre al servicio de los ciudadanos y que cuando te acuestas cada noche debes hacerlo con la conciencia muy tranquila. Pero desgraciadamente, estamos hartos de ver a tantos que lo hacen con el único fin de solucionarse su futuro en lo económico, aunque sea a costa de echarse amistades peligrosas y arriesgarse a que un día algo salga mal y todo se sepa.
En su día, cuando Romualdo Garrido fue procesado por el caso de La Pará, fui el único que le pidió su dimisión, por entender que un alcalde no podía gobernar con la sombra de la sospecha tras él, ahora ya no tiene una sola sombra, tiene varias y sigue aferrándose al sillón. Estamos en democracia y al final serán los vecinos los que dicten sentencia, una sentencia que de seguro llega antes que la judicial debido a la lentitud de nuestra Justicia.
Están los votos para decirle lo que tiene hacer esta persona
Puede ir a escardar, un trabajo muy decente
Si se merecen eso alejandro, son los que con su apoyo estando en las fiestas aplauden lo que haga.