Ayer
falleció Carmen Chacón a los 46 años de edad, una edad a la que
nadie debería fallecer. Sé que la hipocresía, social y política,
impone que se hable bien de todo personaje público fallecido, algo
con lo que nunca estuve de acuerdo, por ello, voy a opinar sobre la
trayectoria política de esta señora.
Chacón
siempre ha tenido una gran capacidad camaleónica, siempre hizo gala
de ello dependiendo de cual sea el mar donde le interesara pescar,
siempre le ha dado igual para conseguir sus ambiciones envolverse,
por ejemplo, en la senyera o en la bandera nacional.
En
2005, en pleno debate del Estatuto de Cataluña, Chacón era entonces
vicepresidenta del Congreso, se caracterizó por buscar una
definición para Cataluña que burlara la Constitución en su Art. 2,
para definir a Cataluña como “realidad nacional”, que según
ella por entonces, “es lo que somos”.
No
olvidemos, que en 2006 apoyó públicamente al actor Pepe Rubianes
tras decir aquello de “A mí, la unidad de España me suda la
polla, por delante y por detrás, que se metan a España en el puto
culo, ……….”.
Formó
parte del gobierno de Zapatero, el peor de nuestra democracia, fue
ministra de Vivienda y de Defensa, no dejando su gestión buen sabor
de boca en ninguno de los dos ministerios, pese a ello podemos decir,
que fue algo mejor que alguna que otra indigente intelectual que la
acompañaron en aquellos nefastos gobiernos que llevó a nuestro país
a la ruina.
Tras
la debacle del PSOE tras Zapatero, Chacón aspiró a la secretaría
general del PSOE perdiendo ante Rubalcaba, en esas primarias cambió
su discurso llegando a afirmar, “Nos equivocamos exhibiendo el
discurso territorial en detrimento del discurso social”. Tras su
derrota, se mantuvo oculta un tiempo, y al volver declaró, “Soy
rotunda y radicalmente contraria a la independencia de Cataluña”.
Chacón
ha sido una política oportunista que decía lo que le convenía en
cada momento, aunque otros pueden pensar, que ha ido evolucionando
ideológicamente. Conociendo su biografía, sonrojan bastante las
excelentes opiniones que se vierten sobre ella tras su desgraciado
fallecimiento.
Pese
a todo, le deseo que descanse en paz, y a su partido, el PSOE, le doy
el pésame, pues lo cortés no quita lo valiente.
