Tenemos
que partir del hecho, constatado por los últimos informes Pisa, que
los estudiantes españoles se sitúan por debajo de la media de los
países de la OCDE. Algo que nos dice con claridad que nuestro
sistema educativo no funciona y que necesita una gran transformación.
Ese
argumento de la derecha, de que todas las anteriores y fracasadas
leyes fueron hechas por la izquierda, y que ahora ellos tienen
derecho a que su mayoría absoluta imponga la suya, es muy
discutible, pues ya ha dicho la izquierda que en cuanto llegue al
poder acaba con ella.
Uno
de los grandes logros de la Educación en España era el de la
equidad en el acceso, aunque ahora, con los recortes, estamos
perdiendo terreno en ese campo.
No
se pueden permitir las enormes diferencias que existen entre las CCAA
en materia educativa, mientras Madrid, Navarra, el País Vasco o
Castilla y León, obtienen resultados muy por encima de la OCDE,
Andalucía, Extremadura o Murcia, consiguen resultados muy
inferiores, una realidad con la que tenemos que ser inconformistas.
Lo
de las leyes educativas de corta duración debe terminar, España
necesita un gran pacto por la Educación para toda una generación.
La Educación tenemos que verla como una herramienta al servicio de
la sociedad, y no como un instrumento político al servicio de los
partidos. Educar no es adoctrinar.
Es
evidente, que no podemos consentir que nuestros hijos tengan una
mayor o menor calidad educativa según en la CCAA en la que residan.
Vivimos
en un mundo globalizado, nuestros hijos no pueden quedarse atrás con
respecto a sus iguales de los países de nuestro entorno. Nuestra
educación debe formar profesionales competitivos.
No
necesitamos una Educación que enseñe que pensar, la Educación debe
enseñar a pensar. Las ideologías deben ser apartadas de la
educación pública.