Tengo
la impresión, de que la obligada liberalización de la estiba, como
siempre, se ha hecho tarde y mal, tarde porque el gobierno de turno
la ha afrontado cuando no había más posibilidad de dilatar la
aplicación de la sentencia dictada por el Tribunal Superior de
Justicia de la UE para así evitar las fuertes multas, y mal por que
se debería haber previsto la reacción de los sindicatos, y todo
parece indicar que no ha sido así.
Si
se pertenece a la UE, todos los sectores deben amoldarse a los
principios de libre competencia y contratación, y en este caso, la
liberalización de este sector va a resultar muy positivo para la
economía española, pues mejoraremos la competitividad de nuestros
puertos, lo que abaratará el tráfico de mercancías con el
consiguiente beneficio para consumidores y empresas.
Ahora
y como estaba previsto, sus sindicatos amenazan con paralizar los
puertos haciendo huelgas. No se puede permitir que un injusto y
arcaico gremio sindical paralice nuestra economía, pues un gran
porcentaje de nuestra producción comercial e industrial no puede ser
paralizada como consecuencia de que unos cuantos quieran blindar sus
privilegios.
Estamos
ante una huelga programada y concebida para chantajear a todo un
país, que tiene como objetivo conseguir que el Gobierno, una vez
aprobado lo que quería la UE, dé por la puerta de atrás a los
estibadores lo que pretenden, que no es otra cosa, que seguir igual
que ahora blindándose.
Cuando
ocurrió el problema con el gremio de los privilegiados controladores
aéreos, la solución ante su huelga fue la de recurrir a
controladores militares. En este caso, esa solución parece difícil.
Espero que Mariano Rajoy y su gobierno, tengan previsto un plan B por
si este conflicto se alarga y pone en riesgo nuestra recuperación.
