La insistencia de la Junta
de Andalucía en aplicar recortes en los servicios básicos que se le dan al
ciudadano, en vez de adelgazar la administración, está pasando factura. Esa
legión de enchufados que trabaja, en unos casos, y en otros lo aparenta, y que
se ubican en la llamada administración paralela andaluza ve como sus puestos de
trabajo son defendidos con tenacidad por quienes les pusieron allí, y en
cambio, los andaluces empiezan a estar casi desasistidos en lo imprescindible.
En la provincia de Huelva
hay 79 pueblos y 60 de ellos no cuenta con los servicios de una matrona debido
a los recortes de la Junta de Andalucía, y los hace en algo tan esencial.
Pero es que además,
solamente hay 10 matronas en atención primaria para todos los centros de salud
de la provincia, y de las 21 zonas básicas sanitarias de la provincia, 12
carecen de estas profesionales. Por ello, podemos afirmar que es evidente el
abandono que sufre la provincia de Huelva en materia sanitaria.
Tras la supresión de camas
hospitalarias y la decisión de no cubrir las bajas, ahora hay que sumar la
intención de la Junta de Andalucía de fusionar los dos hospitales por motivos
únicamente económicos.
En la tierra del “coge el
dinero y corre” nos debería indignar mucho esta forma de gestionar, pues las
prioridades deberían estar claras para nuestros gobernantes, y por lo visto, no
lo están.
Los que se lo quieren
llevar “calentito” siempre encuentran fondos que saquear, en cambio, los
sufridos ciudadanos empiezan a darse cuenta de que de su bienestar muy pocos se
preocupan.
