El diario, The Telegraph, ha destapado que la farmaceútica, AstraZeneca, ha distribuido un documento entre sus, directivos y empleados, como parte de una campaña de concienciación sobre la “diversidad de género” por parte del grupo de personal LGTB+ de la empresa. La noticia ha provocado las críticas de la comunidad científica, al no entender cómo una compañía farmacéutica es capaz de distribuir entre sus empleados un documento que realiza afirmaciones que son de todo menos científicas.
Entre los críticos, Lord Robert Winston y Richard Dawkins, dos de los científicos más destacados del país, han calificado el texto como “científicamente ignorante” y contrario a la base del trabajo de la empresa farmacéutica y de la biotecnológica.
Winston ha declarado a ese diario “Es completamente acientífico. Heredas tus cromosomas X o Y desde el momento de la concepción. No puedes cambiar tu sexo. Tu sexo es genéticamente permanente. Han confundido sexo con género y sexualidad” Dawkins ha puesto en evidencia la formación científica de quien, trabajando en una farmacéutica, ha elaborado un documento “ridículo” y ha concluido diciendo que “Esperemos que el personal de investigación de AstraZeneca esté mejor formado. Y que sea capaz de tener al menos un mínimo de pensamiento lógico”.
Hay que tener muy claro, que las farmaceúticas no están a favor de las personas trans por ideología, lo están simplemente por las ganancias que les reportan, pues quienes dan ese fatídico cambio de sexo y se convierten en “personas transgénero” requieren tratamiento médico de por vida y desde una edad muy temprana, lo que las convierte en clientes ideales para la industria farmaceútica. Un ejemplo, el bloqueador de la pubertad, Lupron, un tratamiento que tiene un costo de 2.000 dólares al mes.
En 2022, patrocinado por la farmacéutica estadounidense AbbVie, se llevó a cabo el proyecto GenderCool, que buscaba normalizar el transgenerismo infantil a través de la aparición en medios de menores de edad que se identificaran como trans.
En mayo de 2022, la multinacional alemana Bayer promocionó una película de propaganda transgénero titulada ‘Mamá tiene bigote’. El objeto de dicho film era el de normalizar la transexualidad en los niños. Bayer produce Diane 35, una forma de “acetato de ciproterona”, que a menudo se utiliza en combinación con estrógenos en mujeres trans para lograr la feminización.
Esto si que son crímenes contra la humanidad, pero a la industria que más pasta tiene, junto a la armamentística, ningún juez se atreve a sentarla en un banquillo.