Las políticas medioambientales del Gobierno son las grandes culpables de la ola de incendios que asola nuestra geografía y a varios de nuestros Parques Naturales. La gestión medioambiental de nuestro campo es desastrosa porque todo son prohibiciones y una burocracia, absurda y complicada, que hacen que el campo se abandone al estar encorsetado por las llamadas políticas ideológicas verdes y la Agenda 2030.
Cuando el propietario de una finca tiene que pedir un permiso para retirar un árbol caído y la respuesta se prolonga en el tiempo, cuando no se permite desbrozar el campo porque el ruido molesta a los buitres, pues pasa lo de ahora, que los buitres y demás animales están muertos ya que por no desbrozar el fuego ha contado con combustible de sobra para destruirlo todo.
Los que nos mal gobiernan, en absoluto pretenden proteger el medio ambiente, lo que pretenden es tener el control de todos los recursos naturales.
Sánchez ha visitado las zonas afectadas en Extremadura y le ha echado la culpa de todo al “cambio climático” en vez de a la incompetencia de su Gobierno, muy socorrido siempre recurrir a ese “mantra”. No obstante, ha sido abucheado y le han dejado claro las buenas gentes del lugar, que no le quieren.
El campo debe estar limpio y para ello, es necesario recuperar esas manadas de animales que pastoreando lo limpiaban. Se podría dar trabajo a mucha gente en la llamada España vaciada para realizar ese cometido, pero no quieren hacerlo. Los servicios contra incendios carecen de los necesarios medios humanos y materiales. Aunque para mí, lo más necesario, es la puesta en marcha de ese Plan Hidrológico Nacional que la izquierda y los nacionalistas tumbaron, pues conectando todas nuestras cuencas, ni faltaría agua para nuestra agricultura, ni para nuestra ganadería, ni para el consumo humano, y por supuesto, se recuperaría mucho del equilibrio natural perdido a causa de políticos que pretenden llevar hasta sus últimas consecuencias políticas ”talibanes”.