Cuando da la sensación de que muchos ciudadanos ya ven como normal lo que está ocurriendo en la política española, esa especie de mercadillo donde para mantenerse en el poder son capaces de perpetrar cualquier aberración, llega Vox y presenta una Proposición No de Ley (PNL) para su debate en la Comisión Constitucional con la finalidad de modificar la ley para prohibir de forma expresa los referéndums separatistas y recuperar el delito de sedición, algo que en cualquiera de las democracias de nuestro entorno está suficientemente legislado y sería impensable que alguien lo intentara.
Lo que el grupo parlamentario de VOX ha registrado para su debate en la Comisión Constitucional es simplemente, que se prohíba la celebración de cualquier referéndum que tenga por objetivo romper España algo que estoy seguro apoya la gran mayoría de los españoles. Vox lleva tiempo realizando diferentes acciones encaminadas a que los fugados de la justicia sean inelegibles, prohibir las negociaciones políticas con este tipo de delincuentes o ilegalizar a los partidos separatistas, algo a lo que curiosamente siempre se negó el PP, incluso cuando Rosa Díez (UPyD) se lo propuso al nefasto Rajoy.
La amnistía del canalla de Sánchez ya ha tenido su primera y lamentable consecuencia, que un prófugo de la justicia, que un golpista como Carles Puigdemont sea el candidato de Junts a las elecciones catalanas del próximo 12 de mayo, una auténtica vergüenza.
Nuestro código penal, nuestro ordenamiento jurídico debe disponer de todos los instrumentos necesarios para castigar, y sobre todo disuadir, a quienes violen las leyes con el fin de destruir la nación, unos instrumentos que la izquierda lleva desactivando desde que Zapatero llegó al poder, que Rajoy no hizo nada por recuperar y que el traidor de Sánchez lo está llevando mucho más lejos.
Santiago Abascal ha recordado, que la Constitución permite la celebración de referéndums en su artículo 92, pero que es obvio que no corresponde ni puede corresponder a una parte de la nación decidir sobre el todo, afirmando que “La Carta Magna no configuró el referéndum para ese fin en el artículo 92, sino para favorecer la participación responsable y frecuente de los ciudadanos en los asuntos públicos”. Por ello, VOX llama a impulsar la modificación de la Ley Orgánica 2/1980 para que quede expresamente prohibida la celebración de cualquier consulta cuyo objeto pudiera versar sobre la integridad territorial de la nación o la soberanía nacional; y promover la reforma de la Ley Orgánica 10/1995 para recuperar la tipificación de los delitos de convocatoria y celebración de referéndums ilegales y, en particular, para imponer sanciones más severas cuando la consulta verse sobre la soberanía, la independencia, la integridad territorial o la unidad de España y el orden constitucional que en ella se fundamenta. También aboga por impulsar una reforma legislativa que recupere la vigencia del delito de sedición, además de aumentar las penas de privación de libertad aparejadas a él.
Sorprendentemente, el Partido Popular, con la que está cayendo, no se une a Vox en este asunto, manteniendo una premeditada equidistancia entre los que quieren destruir España y los patriotas que la quieren mantener unida, pues Feijóo parece estar convencido de conseguir que le voten esos socialistas buenos que nadie conoce, esa minoría silenciosa que parece aún no estar podrida.