La inmigración que nos llega desde el norte de África no es en absoluto lo que se nos vende a los españoles, no es ni espontanea ni descontrolada, es un arma de Marruecos perfectamente planificada que utiliza como herramienta de extorsión para influir en nuestra política.
Rabat capta y traslada a inmigrantes subsaharianos utilizando a sus compañías aéreas, las que facilitan billetes a precios ridículos para vuelos desde Mali o Senegal convenciéndoles previamente que desde Marruecos será más fácil dar el salto a Europa a través del coladero español. Una vez en suelo marroquí, Marruecos, lejos de actuar como mero país de tránsito, se convierte en gestor y acumulador de una reserva humana deseosa de continuar el tránsito que puede activar a conveniencia. Tampoco podemos olvidar, que cada vez que el Rey de Marruecos concede indultos masivos a delincuentes y criminales de todo tipo, esas cárceles se vacían con la condición de que todos vengan a España.
Cuando al gobierno de Rabat le interesa aumentar la presión, relaja los controles, retira la vigilancia en las rutas hacia Ceuta, Melilla o Canarias, e incluso facilita la labor de las mafias.
El mensaje de Rabat a Madrid es muy claro, Marruecos puede abrir o cerrar la válvula inmigratoria cuando quiera, y España debe pagar un precio por cada gesto político que no se alinee con sus intereses. Cuando Marruecos quiere negociar ventajas económicas o acuerdos pesqueros, entonces endurece o relaja el control fronterizo. Y cuando obtiene concesiones, vuelve a presentarse como socio responsable y guardián de la frontera sur de Europa, captando fondos europeos y legitimidad internacional. Resulta vomitivo.
Pero esto no queda aquí. Los inmigrantes marroquíes asentados ya en España son también utilizados como instrumento político por Rabat, manteniendo un estrecho control sobre ellos a través de sus consulados, asociaciones y mezquitas, estructuras que también sirven para fomentar la identidad nacional marroquí impidiendo su integración en nuestra sociedad.
Hace mucho que Marruecos le declaró la llamada “guerra híbrida” a España. Marruecos no ha renunciado a sus reclamaciones territoriales sobre Ceuta, Melilla o incluso Canarias y pretende desgastarnos mediante la desestabilización social interna, cosa que está consiguiendo. Pero nuestro problema son nuestros gobernantes que, lejos de responder con firmeza reaccionan con continuas cesiones.
Si a todo esto sumamos, la condición de Marruecos como socio preferente de Estados Unidos y de la OTAN, mientras que nuestro actual Gobierno, el de Sánchez en el interior y Zapatero en el exterior, han hecho virar nuestra política exterior y estamos alineados claramente con todas las naciones enemigas de Occidente, a fecha de hoy, el futuro solo puede verse negro. Evidentemente, si fruto de las próximas elecciones tuviésemos un gobierno decente que naciera con vocación de cambiar absolutamente todo y que tuviera claro que tenemos que defender nuestro territorio y nuestra soberanía, todo podría revertirse, aunque costaría tiempo y esfuerzo. Desde luego, tendría que neutralizar la amenaza que supone nuestro enemigo del sur, Marruecos, aunque a fecha de hoy, solo VOX ha dejado claro que actuaría en ese sentido.
Está muy claro lo que está pasando
Gracias por la información