La Isla de Alborán, es un territorio español situado a unos 55 km de la costa de Marruecos y a 85 km de la costa de Almería. Un trozo de tierra española protegido por un exiguo destacamento de nuestra Armada de solo 11 efectivos. Una isla que a finales de febrero y en solo 48 horas, vio como llegaban a sus costas en pateras procedentes de Marruecos, cerca de 200 inmigrantes ilegales, el 98% de ellos varones en edad militar. Mientras eso ocurría, los registros de radar mostraban que había patrulleras marroquíes en la zona de partida de las pateras y que no movieron un solo dedo para frenarlas, que más bien estaban allí para lo contrario, para supervisar que el amago de “invasión” se consumaba.
Unos sucesos que para nuestro Estado Mayor no tienen nada de improvisados, pues sospechan que es un tanteo por parte de Marruecos, un mensaje sobre lo sencillo que es poner en jaque unas islas sin apenas protección. Un ensayo de invasión a uno de los enclaves que Rabat reclama como propios. Pero tenemos un problema, por mucho plan que tengan sobre la mesa nuestras FFAA para reforzar la vigilancia y protección de esos territorios, sin el plácet de nuestro Gobierno, nunca se podrán llevar a cabo y claro está, nuestro infame presidente, el canalla de Sánchez, al que el tirano marroquí tiene cogido por sus partes blandas y al que por ello rinde pleitesía, desde que el móvil del amoral que habita La Moncloa fue jaqueado y Marruecos tiene toda esa información tan sensible, Sánchez es un simple guiñol en manos de Rabat. Les dio el Sáhara sin explicarnos nada, les da una lluvia de millones que los españoles necesitan, pertrecha a la policía y el ejército marroquí a la vez que le niega lo más básico a nuestras FFAA y CFSE.
Cuando Marruecos lo intentó sobre el Islote de Perejil en 2002, España y EEUU tenían unas excelentes relaciones, ahora Sánchez, nos ha situado a nivel internacional en el otro bando, en el del mal. Los norteamericanos no nos van a sacar de nuevo las castañas del fuego, tendremos que hacerlo solos y contra un ejército marroquí cada vez más fuerte y moderno, gracias a los regalos de Sánchez y a sus buenas relaciones con EEUU. Este asunto es de extrema gravedad.