La brutal represión que están sufriendo los ciudadanos iraníes está dejando al descubierto con claridad meridiana quienes son los actuales azotes de la Humanidad.
Cerca de 20.000 iraníes han sido asesinados por manifestarse para exigir las libertades y los derechos más básicos, así como, la igualdad de derechos para las mujeres. Precisamente, las mujeres iraníes son las que con gran valentía están en primera línea combatiendo a este sanguinario régimen. Y curiosamente también, esa izquierda a la que se le llena constantemente la boca de feminismo es la que se niega a condenar las atrocidades que el régimen islámico de Irán perpetra contra las iraníes, dejando al descubierto su gran mentira, pues solo dicen apoyar a las mujeres cuando les interesa.
No existen argumentos para no condenar la brutal represión y violación de los derechos humanos ejercidas por la república islámica de los ayatollahs, que ocupan el poder desde 1979, que reprime con dureza cualquier disidencia y cuyas imposiciones durante más de 40 años han derivado en una gravísima situación política, social y económica.
Y es que es muy duro que tus abuelas fueran libres cuando las gobernaba el Sha de Persia y tú estés obligada a llevar velo, prenda que simboliza la negación sistemática de la independencia de las mujeres, por ello, estas semanas la sociedad iraní se ha levantado en decenas de ciudades en todo el país para reclamar un futuro basado en la dignidad, la justicia, la libertad y la igualdad entre los ciudadanos, independientemente de su sexo, religión u origen étnico.
La represión que están ejerciendo las autoridades iraníes contra las protestas es brutal y absolutamente desproporcionada, de ahí la enorme cantidad de víctimas mortales y heridos, estos no contabilizados.
Toda esa parte de Occidente que no es socialista ni comunista tiene muy claro que hay que exigir el fin de las gravísimas violaciones de los DDHH en Irán y el respeto por parte de las autoridades iraníes de las libertades fundamentales de expresión, reunión pacífica, y asociación, así como, la inmediata liberación de los detenidos por ejercer esos derechos.
Y es que no son solo los comunistas, el sanchismo está mucho más cerca de los regímenes que utilizan una violencia extrema para impedir cualquier forma de discrepancia hacia el poder que, de las democracias, lo vemos a diario con su postura sobre lo que está aconteciendo en la propia Venezuela. La izquierda, desprecia la libertad apoyando y favoreciendo a dictaduras como Irán, Cuba, Venezuela, Rusia y China. El actual Gobierno de España está claramente situado en ese “Eje del Mal” que sigue perpetrando a diario los más abyectos crímenes.
Saben quedar bien, dar una buena imagen a la vez que apoyan a estos países