Quienes mal dirigen los destinos de la Unión Europea, eso que llamamos “Bruselas”, se han convertido en una máquina infernal que se dedica, violando a diario todos los estándares, principios y normas democráticas a atropellar a todos esos gobiernos patrióticos, antaño denominados conservadores, esos que defienden en solitario nuestra amenazada civilización occidental.
A Von der Leyen y a sus cómplices, populares y socialistas, se les llena la boca de la palabra democracia, pero son su antítesis, se han convertido en los grandes sicarios del socialismo y de eso que denominan multiculturalidad, aunque en realidad es islamismo.
En la práctica, Bruselas, se ha convertido en el principal enemigo para la democracia europea. Es demasiado descarada su estrategia de retener fondos a Hungría para manipular a sus votantes, crear angustia y dificultades, para intentar derrocar al gobierno del incómodo para ellos, Viktor Orban.
Pero lo triste, es que esto no es nuevo, pues está utilizando contra Hungría los mismos métodos que ya ha practicado en Polonia para derribar al gobierno conservador y establecer un gobierno servil en Varsovia como es el de Tusk, del Partido Popular y aliado de toda la izquierda.
La Unión Europea se creó para otra cosa, para beneficiarnos a todos los europeos, pero hace todo lo contrario, cada decisión que toma nos hunde en la miseria. Ahora vemos, como se comporta de manera miserable contra cualquier gobierno que no se mantiene fiel a esas agendas ideológicas a la que ellos sirven utilizando métodos mafiosos, chantaje financiero, hipocresía y mentiras.
En estos momentos, cualquier demócrata europeo debe apoyar y ser solidario con Hungría. Los que tenemos principios y amamos la libertad no podemos negar nuestra solidaridad a los húngaros para poner fin a ese acoso miserable contra Budapest de quienes quieren implantar un gobierno títere de Magyar, ese pelele del PP húngaro, de la izquierda del resentimiento, del rencor, de la penetración multiculturalista y de la alianza socialismo- islamismo.
Quienes en la actualidad dirigen los destinos de la UE se están convirtiendo en una máquina del desengaño, en una fábrica de eso que llaman “euroescépticos”. Personalmente me siento europeo, pero el problema es que creo en otra Europa, en una Europa de naciones soberanas que cooperan entre sí. En una Europa que solo mira por el interés de sus ciudadanos y no como sucede ahora, que quienes la dirigen se dedican a aplicar agendas ideológicas que la están empobreciendo material y espiritualmente.
De acuerdo