El “caso Errejón” no es un caso aislado en la izquierda. Durante los últimos años, hemos tenido que soportar auténticas barbaridades por parte de miembros destacados del gobierno de Sánchez. Así, Pablo Iglesias señalaba públicamente a mujeres disidentes como Mariló Montero, afirmando que “la azotaría hasta que sangrase” e Irene Montero hacía apología de la pederastia, llegando a afirmar que “los niños tienen derecho a tener relaciones sexuales con quienes les dé la gana”.
La estafa de los partidos del gobierno, socialistas, comunistas, toda la izquierda, no es ni más ni menos que el resultado de tener a personas en el poder sin ningún tipo de valor ni ética. Los mismos que abanderan la defensa de la mujer a través del odio de sexos son los mismos hipócritas que ponen violadores y pederastas en la calle, que corrompen la inocencia de los niños en las escuelas, que importan masivamente culturas que desprecian a la mujer y que acorralan a toda mujer disidente de su sectarismo.
Voy a contaros el último caso conocido. Han abierto diligencias contra la exdirectora del Instituto de la Mujer por lucrarse con 64 contratos de ayuntamientos del PSOE.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Mislata (Valencia) ha abierto diligencias contra la exdirectora del Instituto de la Mujer del Ministerio de Igualdad, Isabel García, y su pareja Elisabeth García, exasesora del PSOE en el Senado, por lucrarse con 64 contratos públicos otorgados desde varios ayuntamientos socialistas. García fue cesada por el Gobierno tras negarse a dimitir justo después de que se conociera que una consultora de su propiedad era la que gestiona el funcionamiento de varios “Puntos Violeta”, locales supuestamente dedicados a la protección de mujeres que denuncian violencia de género.
No hay ninguna duda que al consenso progre no le importan las mujeres, solo su negocio millonario. Mientras los españoles no llegan a fin de mes, la izquierda no para de crear chiringuitos de género que se dedican al dispendio ideológico consumiendo recursos que deberían ir destinados a mejorar los servicios públicos y a garantizar de verdad la seguridad de las mujeres.
Si bien mujeres y hombres comparten la inmensa mayoría de problemas, en los últimos años, y como consecuencia de las políticas progres, se han acentuado problemáticas propias como la inseguridad y la violencia sexual sobre la mujer, así como las dificultades para lograr la conciliación familiar.
En lugar de puntos violetas hay que invertir en dar solución a los verdaderos problemas de las mujeres. Invertir en seguridad, dar billete de vuelta a los inmigrantes ilegales y a todas aquellas culturas que denigran a la mujer por el mero hecho de serlo, así como promover una autentica conciliación familiar que permita a la mujer ser madre y poder criar a sus hijos con los recursos y el entorno necesario para ello.
Lamentablemente, sólo VOX, ya que el PP se sumó a esta gran estafa de la izquierda hace ya mucho tiempo, se ha opuesto desde sus inicios a la ideología de género y a toda una industria millonaria que el consenso progre ha ejecutado a costa de la victimización de la mujer. Afortunadamente, vemos como cada día más mujeres se sienten estafadas por el sectarismo de género y se rebelan frente a una tiranía que sólo les ha traído más inseguridad, más violencia sexual, más dificultades para ser madres y más pobreza.
En la imagen que acompaña a este artículo aparecen un grupo de mujeres que combaten a diario el feminismo y por ello, defienden de verdad a las mujeres.
Menos mal que ha terminado por saberse el engaño al que estábamos sometidos