Lo que está ocurriendo en
Cataluña, si hay algo que demuestra, es la falta de respeto, de los partidos
políticos independentistas y de sus líderes, hacia sus afiliados, simpatizantes
y votantes.
Llevan décadas haciendo
ingeniería social, enseñándoles una historia falsa, y lavándoles el cerebro con
medios de comunicación tóxicos, y cuando han creado en ellos unos sentimientos,
los dejan en la estacada y solo miran por intereses de partido y por sus
intereses personales.
Pensad en todos esos que
estaban concentrados esperando que el Parlamento proclamara la República
Independiente de Cataluña, y que explotaron de alegría. Que habrán pensado
todos esos al enterarse hoy, que ERC y PdCat concurrirán a las elecciones del
21-D, algo que a todos los efectos significa respetar la legitimidad del
Gobierno de España. ¿Pero no les habían dicho que ya eran independientes?
Es muy sencillo, si no se
presentan, dejen de ser cargos públicos, dejan de vivir de la política, pierden
el chollo. Les da igual dejar tirados a quienes creían en ellos.
Y mientras tanto, Puigdemont
y parte del que fue su gobierno, en Bélgica. Según varios medios,
entrevistándose con políticos independentistas para que les faciliten asilarse
allí. No creo que les den asilo político, pues ellos son políticos que han
cometido graves delitos y pronto van a estar perseguidos por la justicia. No
creo que un miembro de la UE se enfrente a otro para proteger a estos chorizos,
a estos canallas, a estos delincuentes, a estos rebeldes.
