Este lunes se ha retomado la
actividad laboral de las empresas de sectores no esenciales que fueron
obligadas a cerrar durante dos semanas por orden del Gobierno para intentar
frenar la expansión del coronavirus. Junto ello, el Gobierno también anunció
que repartiría 10 millones de mascarillas en el transporte público para todos
los que tengan que ir a trabajar y no puedan realizar teletrabajo.
El problema es el de siempre,
las mascarillas no están llegando a todos los puntos del transporte. Solo en
Madrid, de esas supuestas 1,4 millones de mascarillas que se iban a repartir en
esa Comunidad, apenas se reparten en 51 de las 240 estaciones de Metro que hay,
es decir, solo al 20% de usuarios. Y algo muy importante, las mascarillas que
está repartiendo el Gobierno, aunque más bien son “simples protectores
faciales”, son solo válidos para cuatro horas, se deben poner y quitar con las
manos limpias y desechar en una bolsa estanca, pero nada de eso se explica al
entregarlas, ni llevan manual de uso. Este Gobierno va de chapuza en chapuza,
así no se puede combatir con garantías, nada de nada.
Un reparto de esa envergadura
no se puede improvisar, pues a nivel nacional dijo Sánchez que se repartirían
10 millones. Curiosamente, los encargados de realizar la entrega de las
mascarillas a los usuarios del transporte son las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad del Estado, las policías locales, las municipales y los miembros de
Protección Civil, en vez de las farmacias. Recordemos que, el Consejo General
de Colegios Farmacéuticos ha ofrecido al Ministerio de Sanidad la distribución
controlada de mascarillas a la población a través de la tarjeta sanitaria, sin
margen para las farmacias, o gratis o al precio intervenido que establezca el
Gobierno. Solo las 22.000 oficinas de farmacia que hay en España, están
capacitadas para garantizar el acceso a las mascarillas en condiciones de
igualdad a los 47 millones de españoles y explicando cómo se deben usar, pero
de un Gobierno desquiciado, que se podía esperar.
