El
presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha
anunciado hoy durante su intervención en el debate sobre el estado
de la comunidad que se celebra en el Parlamento andaluz, que no
optará a la reelección en las próximas elecciones autonómicas,
dejando claro que terminará la legislatura.
Ha
tratado de justificar su decisión de mil maneras, pero lo cierto, lo
que todos sabemos, es que tira la toalla ahogado por la corrupción.
Esas razones que ha enumerado son simplemente una coartada inventada
para tratar de tapar la realidad. Uno de los grandes caciques del
régimen socialista andaluz no puede ahora hablarnos de la
conveniencia de limitar a dos el número de mandatos del presidente,
de que la presidencia de la Junta debe renovarse de forma periódica,
que no puede ser que todo cambie y los actores políticos no lo
hagan, que solo los nuevos pilotos nos llevarán a nuevos horizontes,
que las personas estamos sujetas a la biología, que sin savia nueva
los proyectos envejecen,…….
Tengo
que reconocer que las palabras de Griñan me han parecido muy
patéticas, máxime cuando aquí en Andalucía todos sabemos que es
el último gran capo de la trama delictiva montada desde la Junta de
Andalucía y dedicada al saqueo de las arcas públicas.
Sin
el trabajo de la juez Alaya, posiblemente Griñan no se habría visto
obligado a anunciar ayer su retirada, pero aún sabiendo que el caso
de los ERE fraudulentos ha sido esa gran losa que ha puesto fin a su
carrera política, debemos entender, que ha habido y hay, muchos mas
casos que han puesto al descubierto a lo que se dedicaban los que
desde siempre han gobernado esta tierra.
Hasta
hace poco tiempo, solo los que no votaban izquierda se atrevían a
llamarles chorizos a los que controlaban la Junta, desde hace ya un
tiempo, muchos de esos votantes socialistas de los que no comen del
régimen, también lo empezaban a decir, se sentían estafados, la
situación, era y es, imposible para el PSOE de Andalucía.
Si
el PSOE andaluz piensa que con este anuncio queda todo resuelto, está
muy equivocado, a Griñán le deben seguir el 90% de los cargos
socialistas de la Junta de Andalucía, ya que el que no estaba
implicado y trincaba, sencillamente miraba para otra parte, en ambos
casos son culpables y deben irse a su casa.