La interpretación que se
nos ha dado a los ciudadanos sobre la Encuesta de Población Activa (EPA)
correspondiente al primer trimestre del año, da la impresión de que se trata
más de manipular en uno u otro sentido, que de hacerlo desde una forma
objetiva.
Nos empiezan diciendo en
los titulares, que el desempleo bajó en 13.100 personas, y a continuación, nos dicen que la tasa de paro aumentó en ocho
centésimas, perdiéndose 114.300 puestos de trabajo.
Hay elecciones próximas y
las administraciones, locales y autonómicas, crearon estos tres últimos meses
30.000 puestos de trabajo, y lo hicieron simplemente para obtener con ello
beneficio electoral. Y esto sucede en un país como el nuestro donde urge
reducir el tamaño de la administración, principalmente en ayuntamientos y CCAA.
El sector público camufla
los pésimos resultados de una EPA en la que el sector privado destruyó 143.500
empleos.
Es evidente que si yo
pusiera los titulares a esta EPA serían muy diferentes a los que han aparecido
en los medios de uno u otro matiz ideológico. Para mí, lo importante es que hay
cerca de dos millones de hogares que tienen a todos sus miembros en paro, y que
por lo tanto, no pueden cubrir sus necesidades básicas. Que hay 5,4 millones de
españoles que siguen en el paro queriendo trabajar, y que la pobreza infantil
está situada por encima del 20%, es decir, uno de cada cinco niños es pobre en España.
Pero es que además de estas
desoladoras cifras, Eurostat nos recordó el miércoles que las cinco regiones con
mas paro de Europa son españolas.
Y ahora resulta, que el
objetivo de Rajoy es el de terminar su legislatura con menos paro que el que se encontró. Para mí, esto de recuperación tiene bastante poco.
