Esa parte de la ciudadanía
que no se siente, ni socialista ni comunista, es decir, la mayoría de los
españoles, poco a poco, parecen empezar a perderle el miedo a realizar
protestas en las calles. Aquellas docenas de ciudadanos que empezaron a
protestar en la madrileña calle de Núñez de Balboa, encendieron una llama que
se está extendiendo por todas las ciudades españolas, y que les va a ser
imposible de apagar a los que ostentan el poder y solo quieren lo peor para
nosotros.
Tienen el poder, controlan la
casi totalidad de los medios, y pese a ello, empiezan a ver como su campaña de
intoxicación permanente cada vez es menos efectiva. Es como si a cada vez más
españoles se nos haya encendido esa bombilla roja que nos avisa de que “todo
empieza a peligrar”. Si fuese cierto eso de que, los que menos tienen votan más
a la izquierda, alguien debería explicarles que cuando un Gobierno como el que
padecemos hunde económicamente a un país, y que casualidad, los hundimientos económicos
siempre ocurren cuando hay un gobierno de izquierdas, los más perjudicados
siempre son precisamente los que menos tienen, por ello creo, que alguien
debería explicarles, que el que tiene un patrimonio y ahorros, es decir, un
buen colchón, sobrelleva la crisis, pero que los que no tienen nada, solo su
trabajo, si se lo arrebatan por culpa de una mala gestión del Gobierno, pueden
caer hasta en la indigencia.
Unos y otros nos manifestamos
por motivaciones muy distintas, unos porque han perdido su trabajo, otros
porque no les pagan el prometido ERTE, otros hasta porque empiezan a pasar
hambre, otros porque han dejado morir a su abuelo, y muchos, porque ven que
desde el poder se está perpetrando un intento de acabar con el actual régimen constitucional,
con nuestros derechos y con nuestras libertades.
