Nos quieren vender el debate electoral de mañana entre Rubalcaba y Rajoy como un gran acontecimiento. Lo cierto es que cuando se conoce el formato del debate que han pactado ambos partidos tras duras negociaciones nos damos cuenta de que va a estar todo tan reglado, tan encorsetado, que se va a convertir en dos monólogos donde expliquen parte de sus respectivos programas electorales. Que nadie espere choque de trenes ni confrontación directa.
A ninguno de los dos les gustan los debates, eso está muy claro. Lo que sucede es que lo políticamente correcto lo recomienda y para ellos eso es lo que prima.
Reconozco que lo que más me ha sorprendido de ese debate es su coste, al parecer medio millón de euros; para mí un auténtico insulto a nuestra sociedad en los tiempos que corren.
¿Alguien piensa realmente que el debate va a servir para algo? Según los últimos sondeos el PP aventaja en casi 17 puntos al PSOE a falta de dos semanas para el 20-N. Y lo curioso es que el PP lleva esa gran ventaja, no por méritos propios, si no por las mentiras y la horrenda gestión de gobierno llevada a cabo por el PSOE durante estos ocho años. Una gestión que a muchos los ha arruinado y a otros nos ha quitado parte de nuestro nivel de vida, no sólo a nosotros, sino posiblemente también a nuestros descendientes. Esta tendencia es imposible de cambiar y el candidato socialista lo sabe. Rubalcaba, por mucho que esté acompañado en sus mitines por Felipe y por Alfonso lanzando esas soflamas anacrónicas y falsas, esas frases hechas que nos sonrojan y que demuestran lo poco que valoran intelectualmente a los ciudadanos que acuden a sus mitines, sabe que la suerte está echada.
Y es que mañana me escandalizaré viendo a los dos representantes del bipartidismo, ese sistema que nos ha prostituido y ahogado nuestra democracia convirtiéndola en una partitocracia pura y dura.
Rubalcaba ya no sabe ni lo que decir, y Rajoy sólo habla de economía y empleo. De regeneración democrática nada de nada, de tomar medidas para afrontar la gravísima crisis política, institucional y nacional que padecemos, nada de nada. Ellos representan una España en blanco y negro, pero da la casualidad que muchos ciudadanos aspiramos a una España multicolor que supere lo que hay, que no se conforme con una democracia representativa que representa realmente a muy pocos, aspiramos a un sistema democrático mucho mas participativo donde los ciudadanos recuperen el control de la política y de las instituciones.
Hay vida fuera del PP y del PSOE, y no sólo vida, también hay soluciones y honestidad. Hasta ahora le han cerrado el paso a los nuevos partidos, durante cuánto tiempo podrán seguir haciéndolo. Con la modificación legal última, donde se les exige a los partidos sin representación parlamentaria tengan que aportar un 0´1 % de firmas de ciudadanos de la circunscripción avalándoles, se han quitado de en medio a muchos partidos, eso sí, vulnerando claramente principios constitucionales relacionados con la igual que deben de tener todos los ciudadanos.
Yo me considero un “indignado”, pero de otro tipo. Yo soy de los que protesto, a mí no me callan ni debajo del agua, pero eso sí, siempre respetando las leyes. En eso me diferencio de los otros “indignados”. Yo abogo por recuperar la democracia desde dentro del sistema y con sus reglas, otros optan por comportamientos antisistema y rayanos con tesis totalitarias.
Me gusta tu comentario sobre el debate de hoy lunes. Lo veré, aunque no con muchas ganas. Opino que aunque ningún partido me va a gustar al 100%..España necesita un cambio y tiene que ganar el PP, para descansar de un PSOE de gobierno desastroso, que no ha hecho casi nada bien. De momento es la única alternativa que tenemos y pienso que en el PP hay personas valiosas y formadas, que pueden venir bien para ir saliendo de esta crisis en la que nos encontramos.Hasta pronto.