Podía ocurrir y ocurrió, y ha
ocurrido en uno de los tres lugares donde los expertos antiterroristas preveían
que podía ocurrir, en Cataluña. Comunidad Autónoma, que junto a Ceuta y
Melilla, son auténticos polvorines. Ayer, el terrorismo islámico golpeó, brutal
y despiadadamente, esa región española.
La política en materia de
inmigración, irresponsable y “criminal”, que vienen realizando desde hace mucho
los nacionalistas catalanes, ahora independentistas, le dejan un legado al
pueblo catalán, demoledor. La Generalidad ha tratado de impedir la llegada de
inmigrantes de habla española y, ha fomentado y financiado, la llegada de
musulmanes, pensando que ese colectivo les ayudaría en su proyecto
independentista.
El resultado de esas
políticas, pone los pelos de punta, en Cataluña hay el doble de población
musulmana que en el resto de CCAA, y en la provincia de Gerona, el cuádruple.
Como consecuencia, la mitad de las mezquitas salafistas (radicales) de España
están allí.
Por cierto, la furgoneta pudo
irrumpir en la zona peatonal, porque la Generalidad y el ayuntamiento de
Barcelona, se negaron a poner los recomendados bolardos u obstáculos que
hubiesen impedido el atentado.
De las ayudas sociales que da
la administración catalana, una parte importante va a parar a los musulmanes,
privando de ellas a los catalanes que las necesitan, y lo hacen, porque forma
parte de su estrategia secesionista.
Mientras que no nos demos cuenta
de que el Islam es incompatible, con que democracia, la libertad, la igualdad,
los DDHH y todos esos valores de conforman la sociedad europea, no podremos
afrontar la amenaza. Estoy harto de oír, que los terroristas islámicos son unos
locos, no lo son, son soldados de su fe que siguen sus preceptos. Nos dicen que
los radicales son una minoría, que la gran mayoría de musulmanes son moderados,
lo cierto es, que esa mayoría moderada jamás le planta cara a los radicales, y
por supuesto, jamás colaboran con la policía. Desde mi punto de vista, los dos
grupos cumplen una misión distinta, pero persiguen el mismo objetivo.
Ayer colgué en mi muro de
Facebook, el video más duro tomado tras los atentados, y lo hice para que la
gente entendiera que esto es solo el principio, que o presionamos a nuestros
dirigentes para que de una puñetera vez afronten el asunto, o veo a nuestras
nietas con burka tras la finalización de la invasión. Preguntar por lo que está
pasando en Suecia, ocultado sistemáticamente por los medios.
Ahora nos toca ver ese
patético “buenismo”, de tuits sensibleros, de minutos de silencio, de velitas,
de flores y de frases como “Yo soy Barcelona” o similares, todo ello propio de
buenas personas pero que me recuerdan a esas ovejas que van directas al
matadero.
La disyuntiva es clara, o
acabamos con la amenaza o ella acaba con nosotros. No soy el encargado de dar
soluciones, para eso les pagamos a nuestros políticos.
NOTA: Varios de mis lectores, me han indicado que la foto que acompaña a este artículo está manipulada y que corresponde a la llamada «Primavera Árabe». No obstante, debido a la política migratoria que sigue el gobierno de Cataluña he optado por mantenerla. Debéis entender lo difícil que es elegir una foto teniendo la certeza de que no está trucada.
