Se acaba de hacer público,
un interesante estudio realizado por la Fundación BBVA y el Instituto
Valenciano de Investigaciones Económicas, en el que corrobora lo que
prácticamente todos sabíamos, que la crisis económica que ha azotado a España
estos últimos años aún no se ha superado completamente, y que sus consecuencias
en la población han sido dramáticas.
Como consecuencia de la
crisis, tres millones de españoles se han visto descabalgados de la clase media
a la que pertenecían y se encuentran en situación de vulnerabilidad. En
concreto, en 2004, casi el 60% de los españoles pertenecían a la clase media,
mientras que hoy en día apenas sobrepasan el 50% quienes se encontraban en esa
aceptable situación.
También es conveniente saber,
que casi el 40% de la población se encuentran dentro del
grupo denominado de rentas bajas, un gran colectivo extremadamente vulnerable,
pues estando en esa situación, la caída de ingresos que conlleva un despido, el
posterior agotamiento de las prestaciones por desempleo y subsidios
posteriores, lleva a muchas familias a una situación límite, y en esa situación
límite se encuentran demasiadas familias en la actualidad.
Que nadie dude, que el
aumento del trabajo a tiempo parcial al no encontrar uno a jornada completa o
el aumento del empleo autónomo, aunque alguien pretenda vendérnoslo como algo
positivo, lo único que demuestra es la incapacidad de nuestros gobernantes, una
incapacidad que está ahondando en la desigualdad. La estabilidad en el empleo es
una condición indispensable para la igualdad social.
Siempre ocurre lo mismo, la
sociedad se ha empobrecido en su conjunto, pero ese 10% que pertenecen a las
capas más altas de la sociedad siguen representando el mismo número, a ellos la
crisis les ha afectado mucho menos o con ella se han hecho más ricos. Es
evidente, que la crisis la hemos y estamos pagando las clases medias y bajas, como siempre.
