Tras trece años de gobierno
del Partido Popular en la ciudad de Granada, la alcaldía ha pasado a manos del
socialista Francisco Cuenca, gracias a que toda la oposición, especialmente
Ciudadanos, así lo han querido.
Ha dado igual que el actual
alcalde haya sido uno de los beneficiarios del ilegal Fondo de Reptiles de la
Junta de Andalucía, ha podido más lo de “todos contra el PP”. No obstante, soy
de los que piensan, que si Torres Hurtado, ha cometido algún tipo de
ilegalidad, debe pagar por ello, pero de entrada, hasta la puesta en escena de
su detención ha sido denunciada como ilegal y forzada, por el estamento
judicial y policial, todo para que unos medios avisados tomaran esas
instantáneas demoledoras que se perseguían fruto de la premeditación.
Alguien me debería
explicar, por qué a políticos populares, se les monta un gran dispositivo para
detenerlos, y se les muestra incluso esposados ante los medios, como a delincuentes peligrosos, y en cambio,
a Chaves, Griñan y otros muchos socialistas andaluces, simplemente se les envía
una citación para que vayan a declarar a un juzgado, y acuden como altaneros y
prepotentes señores. Que conste que no
me posiciono a favor de nadie, pero que cada uno saque sus propias conclusiones
en el caso de que siga creyendo en la justicia de la igualdad de trato.
Lo cierto es, que ayer, en
relación al nuevo alcalde de Granada, ocurrió algo que me parece bochornoso.
Susana Díaz, mostró su compromiso de apoyo y respaldo al nuevo regidor,
comprometiéndose a desbloquear proyectos pendientes y muy necesarios para la
ciudad de Granada. De lo que se deduce, que la Junta de Andalucía tenía
bloqueados los proyectos, simplemente, porque en esa ciudad gobernaba el
Partido Popular.
Aquí parece, que lo que se
trata de transmitir a la ciudadanía, es simplemente, que si tu ciudad la
gobierna un partido distinto al que soporta el régimen andaluz, saldrá
perdiendo. Vamos, lo que todos sabíamos, que el sectarismo siempre ha presidido
la acción de gobierno socialista en Andalucía. Y que conste, que no descarto,
que otros partidos actúen de igual manera en otras CCAA.
Y luego nos cuentan la
milonga de que gobiernan por el interés general.
