El
próximo sábado, nuestra selección nacional de fútbol disputa un
partido amistoso en Guinea Ecuatorial. El anuncio ha generado gran
polémica, ya que la cruel Dictadura de Obiang utilizará el
encuentro para legitimar su régimen mediante la propaganda.
Tanto
la oposición guineana como la mayoría de los partidos políticos
españoles han denunciado la gravedad de la decisión federativa al
prestarse a que los campeones del mundo favorezcan a un régimen que
no respeta los Derechos Humanos, en donde unas cuantas familias son
los dueños del país y tienen a la gran mayoría de la población en
la mas absoluta de las miserias.
Solo
el hecho de que se diga, que entre España y Guinea Ecuatorial hay
unas excelentes relaciones, culturales y de amistad, se puede
considerar una afrenta para todos los demócratas de este país.
Entre una democracia occidental y una dictadura genocida africana no
pueden haber excelentes relaciones a nivel de gobiernos.
En
pos de determinados intereses económicos y comerciales no podemos
permitir que este partido sea interpretado a nivel internacional como
un gesto de respaldo.
Mientras
que España acude a la cita sin cobrar su caché, un hijo de Obiang
ofrece a su selección cerca de siete millones de euros por ganarnos.
Si
anualmente se repartiera la riqueza del país entre sus habitantes,
cabría cada guineano a cerca de 45.000 euros gracias a los
beneficios del petroleo, en cambio, la población vive pisada y en la
mas absolutas de las miserias (84% de analfabetismo).
España
no puede darle oxigeno a la Dictadura guineana, me parece bochornosa
la actitud de la RFEF y la inacción al respecto de nuestro Gobierno.