Todos hemos visto en los
informativos de las cadenas de TV, como nuestros agricultores están muy
preocupados, y lo están, porque no hay jornaleros para recoger las cosechas de
frutas y verduras de nuestros campos. Todo el sector está lanzando llamadas
urgentes ante el riesgo de que se pudran las cosechas sin ser recogidas. Hay
que tener en cuenta que los jornaleros marroquíes este año no vienen, que la
frontera está cerrada por el Covid-19.
Sería un despropósito y una
vergüenza nacional que, en un país en el que se espera que haya cinco millones
de parados en breve, en el que ya está perdida la campaña turística de Semana
Santa, y la de Verano sea probablemente muy mala, perdamos también nuestra
producción agrícola. Se hace imprescindible salvar nuestras cosechas.
Está bien que nuestro
Gobierno anime a hacer palmas en nuestros balcones para reconocer la labor de
nuestros sanitarios, pero ahora toca mover los brazos de esta otra manera, y
nuestro Gobierno, por muy tocado que esté, debería actuar ya para evitar esta
otra catástrofe.
Con que solo se decidieran a
trabajar todos esos jornaleros que perciben el PER en el sur de España,
prácticamente sin trabajar, el problema empezaría a entrar en vías de solución.
Pero claro, a estos ni les tosen, no vayan a dejar de votarles.
Mientras, en Francia y
Alemania ya han lanzado una campaña de voluntarios, estudiantes y parados, para
poder afrontar las campañas de recolección de frutas y verduras, y eso que
allí, por el clima, se recogen más tarde.
