Reconozco que estoy, una
mezcla de afectado e indignado, por unas
declaraciones de Rivera en las que pide reformar la Constitución y más
financiación para Cataluña, entiendo yo, que recurriendo a la vieja y fracasada
táctica de intentar apaciguar a quienes nunca podrán ser apaciguados.
Quienes son el principal
partido de la oposición en el Parlamento catalán, quienes son los actuales
depositarios del voto antinacionalista, quienes gracias al apoyo del poder
económico de nuestro país fueron el instrumento necesario para, destruir y
sustituir, a una molesta para ellos UPYD porque se nos decía que eran lo mismo,
poco a poco se les está cayendo la careta.
Rivera nos dice que hay que
reformar la Constitución, pero no dice en qué sentido, cuando en las actuales
circunstancias el sentido común nos dice que esa supuesta modificación debe
hacerse en el sentido de “más España” y no de menos, como parece dar a entender
este desvergonzado oportunista.
Rivera nos dice, que hay
que mejorar la financiación de Cataluña, aunque no nos dice a que otra región
se le quitaría eso que pretende se le dé de más a Cataluña, ni tampoco habla de
cómo impedir que el dinero que le damos todos los españoles a Cataluña se
destine a alimentar la independencia.
Pero lo curioso de las
palabras de Rivera, es que pretende cesiones sin ni siquiera exigir que el
Estado de derecho vuelva a estar vigente en Cataluña, que se respeten las
leyes, y sobre todo, que se cumplan las sentencias judiciales, una auténtica
vergüenza de quien está donde está gracias al apoyo de un poder económico que
solo mira por sus beneficios.
¿Cuánto tiempo hace que
Ciudadanos ya no lucha contra la inmersión lingüística ni contra las sentencias
judiciales incumplidas en esa materia por el gobierno catalán?
Ciudadanos se ha convertido
en un partido prescindible que ya no aporta nada al sistema, perdón sí que
aporta algo, una legión de chupópteros oportunistas parásitos que unidos a los
de ese bipartidismo que decían combatir le chupan la sangre a la ciudadanía.
