Empiezo a estar harto de oír esa cantinela de que ante lo que pretende ese aprendiz de tirano que habita La Moncloa solo quedan en pie tres trincheras interiores, los jueces, la prensa libre, la Corona y evidentemente, esa ficticia cuarta trinchera exterior que se llama Europa.
En lo relativo a los jueces, es evidente que la mayoría pretenden hacer su trabajo, pero también es cierto, que la galopante colonización del poder judicial que lleva a cabo la izquierda está haciendo que mucho de ellos se empiecen a plantear si vale realmente la pena sufrir presiones y hasta amenazas o sería mejor limitarse a dejarse llevar por la corriente preponderante.
Los medios de comunicación españoles atraviesan su peor momento, cuando alguien habla de “prensa libre” a mí, por lo menos, me da la risa, simplemente porque no existe. Hay medios que apoyan descaradamente al PSOE y otros que hacen lo mismo con el PP y ninguno de ellos tiene el más mínimo problema en mentir o simplemente, en ocultar las noticias que no les interesan que conozcan quienes les siguen. Pero lo más triste de todo, son los medios públicos, esos que son utilizados a su servicio por el partido gobernante, pues ahí es donde deberían trabajar periodistas de todas las tendencias ideológicas. Sinceramente creo que, en las actuales circunstancias, como los medios públicos no lo son, mejor deberíamos cerrarlos.
Otra de las trincheras, nuestro Rey, quizás el ciudadano español que peor lo esté pasando, pues se encuentra en una encrucijada terrible. Posiblemente sea el que tenga más ganas de que esta pesadilla acabe y todo vuelva a esa normalidad democrática de la que hemos disfrutado tan pocos años desde la Transición. Muchos dicen que debería ya haber dado un golpe sobre la mesa, olvidando que gran parte del rojerío es eso lo que precisamente quiere para acabar con la Monarquía. Mi opinión, es que de actuar, esperará hasta el último minuto y cumplirá con su juramento con España en su condición de Jefe del Estado, comandante en jefe de nuestras FFAA y garante último de la unidad nacional y de la legalidad constitucional.
Y por último están esos que esperan que Europa nos salve, apañados estamos si esperamos eso, pues Europa está controlada por los de siempre, por esos a los que les viene muy bien que nos vaya mal, así ellos se beneficiarán de ello en todos los aspectos.
El último párrafo espero que a la larga sea falso
VIVA ESPAÑA