Ya se dispone de datos de
los españoles que acudirán este año a la vendimia francesa, serán alrededor de
15.000. Como viene siendo habitual, el 70% de ellos serán andaluces, seguidos
por valencianos, murcianos y castellano-manchegos.
El dato más trágico es, que
el 10% de los desplazados serán licenciados, porcentaje que duplica el del año
anterior. De los 11.000 braceros andaluces, más de mil serán jóvenes muy
preparados, muchos de ellos con más de una licenciatura y máster, jóvenes a los
que la necesidad y la frustración los retrotrae a hacer lo mismo que hicieron
otros en el pasado, pero esos sin preparación alguna.
Los trabajadores que iban
habitualmente a la vendimia y por edad han dejado de hacerlo, ven sorprendidos
como son sustituidos por jóvenes altamente cualificados, pero sin expectativas
laborales en nuestro país. Nos ponemos en su pellejo y entendemos el nivel de
frustración que deben sentir.
Nuestros políticos nos
dicen, que los indicadores económicos están mejorando, que aunque muy
lentamente, esta mejoría no solo la notarán las grandes empresas, que
progresivamente lo empezarán a notar las familias. Mucho me temo, que nada
volverá a ser igual que antes de la gran crisis que hemos sufrido, crisis que
los poderosos han aprovechado para arreglarse con menos trabajadores,
reducirles salarios y derechos laborales.
Uno empieza a pensar, que
la solución pasa porque una parte de la población se busque la vida fuera de su
país, algo que para mí sería vergonzoso, pues demostraría la incapacidad de
quienes nos gobiernan, y sobre todo, su falta de sensibilidad y patriotismo.
Los que con esfuerzo hemos
conseguido que nuestros hijos, vayan a la universidad y se saquen un título,
asegurándoles que así tendrían más oportunidades en la vida, nos sentimos muy
defraudados e indignados por lo que está ocurriendo.
