Estamos asistiendo, al
linchamiento mediático de un artista que se suponía se había ganado a lo largo
de su vida un lugar privilegiado en el Olimpo de los grandes divos de la ópera.
Nuestro reconocimiento y admiración le encumbraron, ahora, este esperpento de
sociedad que hemos creado, puede ser capaz de destruirlo en pocos días.
No se puede tolerar, que
cuarenta años después, una mujer le acuse de haber cometido contra ella delitos
sexuales graves. Si difícil puede resultar aportar pruebas tras un delito
reciente, parece evidente, que tras cuarenta años resulte imposible, a no ser
que, siguiendo el espíritu de la cruel Ley de Violencia de Género, la
presunción de inocencia no exista, y la sola palabra de una mujer sirva para
etiquetar para siempre a nuestro admirado Plácido Domingo.
Lo triste de estos casos, es
que siempre el denunciado “tiene posibles” y que cuando se alcanza un acuerdo
económico satisfactorio para la supuesta víctima, la demanda es retirada,
parece que la dignidad de ciertas señoras siempre tiene un precio.
Toda denuncia que no se
presente inmediatamente después de un supuesto delito sexual, no debería ser
tomada en cuenta, y si se realiza pasados muchos años contra un personaje
conocido y mediático, considero que se debería abordar como un intento de
extorsión. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Lo del movimiento “Me
Too” es una clara forma estalinismo.
De sobra es sabido que, desde
siempre los hombres utilizaron su poder para conseguir lo que pretendían, y
ellas, a falta de poder, utilizaron las armas de que disponían, pero ellas
nunca se quejaron de las consecuencias de lo que aceptaron. Este párrafo, que a
alguna feminista puede chirriarle, describe lo que siempre ha ocurrido durante
la historia de la humanidad.
También es de justicia
reconocer que, si en la actualidad la mujer tiene menos poder que el hombre,
imaginemos como estaba la cosa conforme vamos retrocediendo en el tiempo, por
ello, resulta comprensible que utilizaran uno de los pocos recursos de los que
disponían para conseguir sus objetivos.
