Los
súbditos se tienen que acostumbrar, los ciudadanos, con toda la
carga que tiene esa palabra, nunca. Leer los periódicos todos los
días y observar como las palabras que se repiten de forma reiterada
en la información política son: testaferro, paraíso fiscal,
comisiones ilegales, sociedades interpuestas, blanqueo de capitales,
prevaricación, cohecho, y muchas otras, deberían de espolearnos y
movilizarnos para intentar cambiar la deriva del sistema en vez de
decir eso de “ya no voto mas”, algo absurdo, pues ellos, los
golfos y quienes les apoyan, decidirán por ti.
Queramos
o no queramos, esa es la “machacona” realidad con la que nos
encontramos a diario, la triste realidad de la política española,
una casta política colonizada por bandoleros que llevan saqueando
las arcas públicas desde hace ya demasiado tiempo.
Lo
curioso es, que los grandes partidos, los viejos, corruptos y
decadentes partidos no mueven un solo dedo para corregir la deriva de
un sistema político que cada vez es menos democrático, mas injusto,
menos igualitario, menos solidario y mas cleptocrático.
Toda
la energía que perdemos inútilmente los ciudadanos ante la TV, en
el bar con los amigos o en cualquier otro ámbito cuando decimos
pestes de la clase política, deberíamos dirigirla a hacer algo
útil y apoyar opciones que están claramente dispuestas a acabar con
lo que hay.
Alguien
en su sano juicio cree realmente que los partidos que han montado
este chiringuito indecente van a rectificar. Los grandes partidos han
propiciado que miles de los suyos vivan a nuestra costa aferrados al
torrente sanguíneo de la ciudadanía, son sanguijuelas que de “motu
proprio” jamás dejaran de chupar nuestra sangre.
Tenemos
que decirles que ya estamos hartos y que no vamos a permitir que esto
siga sucediendo. Aquí ya no hay que hablar de izquierdas o de
derechas, tenemos que hablar de honestos o de golfos. La política
del siglo XXI debe mirarse de forma transversal, lo de los rojos y
los azules pasó a la historia, ahora la solución de nuestra
sociedad pasa por el naranja o por el magenta. Todos sabéis a
quienes me refiero.