En la actualidad, el mayor
enemigo que tiene España es el separatismo catalán. Si en la tesitura política
actual, lo único que se les ocurre a los líderes de la derecha española, es
llegar a algún tipo de acuerdo con ellos, apaga y vámonos.
Dicen las malas lenguas,
que esos diez votos de más, que consiguieron miembros de la Mesa del Congreso de los Diputados, procedían de diputados convergentes y
peneuvistas. Teniendo en cuenta que esos no dan nada a cambio de nada, todo
indica que el Partido Popular, en este caso acompañado de Ciudadanos, podría volver a las andadas, esa de ceder
pequeñas cosas a cambio de apoyo parlamentario. El problema reside, en que esa política
de cesiones es la que nos ha llevado a la peligrosa situación actual.
Si el apoyo de los
convergentes ha sido a cambio de que les permitan tener grupo parlamentario
propio, cosa que no les corresponde al no tener 15 diputados. Me parece una
auténtica vergüenza, ya que darle de forma irregular voz, a quienes quieren
romper nuestra nación es solo propio de gente sin escrúpulos de ningún tipo.
Pero es que existe otra
explicación del porqué de este apoyo, pues lo mismo es el pago por librar a
Artur Mas de la cárcel mediante esa Fiscalía que no quiere acusarle de
malversación de fondos públicos en el referéndum golpista del 9-N, utilizando
argumentos que sonrojarían a cualquier ciudadano medianamente formado.
Mariano Rajoy, no solo no
ha sido capaz de utilizar los instrumentos que le permite la Constitución para
cortar de raíz el riesgo de ruptura de la unidad nacional, ahora incluso se
permite tener buen rollo parlamentario con esos sediciosos, algo para mí,
increíble. Señor Rajoy, todo no vale para conseguir llevar a buen puerto los acuerdos que suscriba.
Por cierto, por la
trayectoria política que ha seguido Ciudadanos en Cataluña desde su fundación,
considero que debería pronunciarse sobre este apoyo parcial de los independentistas al acuerdo.
