La frase que más se repite durante estos días entre agricultores, cazadores y agentes forestales, es esa. Los incendios se apagan en invierno. Y lo dicen con absoluta impotencia ante la nefasta gestión medioambiental de un Gobierno que ha favorecido que varios de nuestros Parques Naturales y espacios naturales protegidos estén siendo devorados por un fuego, que por primera vez se ha calificado como inapagable.
El ecologismo radical y mal entendido que practican quienes gestionan las políticas medioambientales desde los despachos ha dado al traste con la cultura campesina que lleva siglos cuidando de los campos y los montes en los pueblos. La ambición política de mantener la naturaleza virgen, ha eliminado la gestión humana de los bosques, desapareciendo de ese modo los métodos de prevención tradicionales. Las consecuencias, como se ha demostrado, han sido fatales para la biodiversidad española, además de la pérdida de vidas humanas.
Un solo ejemplo, pero muy clarificador, los múltiples obstáculos burocráticos a las que se enfrentan los pastores para desempeñar su labor, una labor que favorece la biodiversidad, contribuye a la dispersión de semillas, mejora la estructura del suelo y reduce la erosión y la desertización. No olvidemos que una sola oveja diariamente puede consumir de 2 a 3 kg de pasto, matorral y especies leñosas. Es la prevención más barata y pueden entrar en zonas de difícil acceso.
Padecemos un Gobierno dominado por progres ecologistas y animalistas, que ni hacen ni dejan hacer, y los resultados aquí la tenemos, catástrofe medioambiental.
Hasta las podas o las quemas controladas en invierno en las zonas de difícil acceso se han vuelto sumamente complejas de solicitar, parecería hasta que pretenden lo que está sucediendo. Pero si hasta recoger un árbol caído para hacer leña es prácticamente imposible con la actual normativa.
Y qué decir de unos escasos medios contraincendios, humanos y materiales, que encima están divididos y dispersos en 17 comunidades con políticas diferentes, cuando deberían todos estar centralizados y con un solo mando. La España Autonómica es un cáncer en todo.