Mientras que Mariano Rajoy
está tratando de manejar bien los tiempos y lanzando el mensaje de que lo que
necesita España es una especie de Gobierno de salvación que desbloquee la
actual situación y que, de una vez por todas, afronte las reformas de calado
que necesita nuestro sistema, mientras eso hace quien ganó las elecciones, los
demás lo están pasando mal.
Los dirigentes de Podemos
están dando un espectáculo lamentable, tras hacer unas declaraciones Pablo
Iglesias para explicar el fiasco electoral de su formación y reafirmarse en la
decisión de la confluencia con IU, Errejón se descuelga con otras declaraciones
opinando todo lo contrario que su líder, poniendo la guinda podemita Pablo
“Bolchenique” amenazando con una purga que arranque las malas hiervas. Los
populistas morados se preguntan constantemente el porqué de su fracaso
electoral y no parecen encontrar explicación. Teniendo en cuenta, que en todos
los sitios donde gobiernan, muchos ciudadanos les han retirado su apoyo, la
conclusión es fácil, a su manera de gobernar le dan un suspenso.
Pero es que en Ciudadanos
el asunto pinta parecido, ayer mismo, tras declarar Girauta la posibilidad de
formar parte de un gobierno de coalición, aparece Villegas y lo desmiente al
poco tiempo, aunque como Ciudadanos se caracteriza por sus constantes cambios
de postura, llega un momento en que nadie al ser preguntado conoce cual es la
postura en ese momento del partido naranja.
Pero el que está peor es el
PSOE, Pedro Sánchez sufre muchas presiones. Los barones del Comité Federal le
dicen, por activa y por pasiva, que los españoles les han mandado a la
oposición, lanzándole el mensaje de que al menos tiene que propiciar una mínima
abstención para que Rajoy gobierne y no sea el responsable de que se vaya a unas
nuevas elecciones. Y todo esto ocurre, sabiendo Pedro Sánchez que la guillotina
está a pocos centímetros de su cuello, que a su carrera política le queda un
cuarto de hora. En el PSOE, ya ni siquiera se plantean un pacto con Podemos, al
que todos ven como “la reencarnación del mal”.
Soy de los que piensa,
aunque sé que es prácticamente imposible, que lo ideal en estos momentos sería
un gobierno de gran coalición entre los partidos constitucionalistas, pues
entiendo que la ciudadanía quiere que se hagan grandes cambios. Si no son
capaces de hacerlos, se les dará alas a los antisistema y quien sabe que
ocurrirá a medio plazo.
