Parece que la gran mayoría de
los catalanes ya tienen calados a los separatistas, a esos que les pretenden
conducir al abismo. Ayer participaron en la Diada muchos menos del medio millón.
Que lejos quedan aquellas multitudinarias convocatorias del pasado.
Y es que había que tener
mucho estómago para participar, mucho estómago y una absoluta falta de
escrúpulos. Desfilar codo con codo con Arnaldo Otegui, un terrorista cuyos
camaradas asesinaron a una veintena de catalanes en el atentado de Hipercor. Un
criminal escoltado y protegido por los Mozos, esos que ayer se cubrieron de
gloria permitiendo colgar esteladas, banderas separatistas ilegales, en
numerosos monumentos e impidiendo a los catalanes que pretendían quitarlas y
poner banderas nacionales, hacerlo. Hechos confirmados y cuyos videos rulan por
las RRSS para vergüenza de todo un pueblo, en este caso el catalán.
Si ayer, Puigdemont y sus
secuaces, pretendían hacer una exhibición de fuerza congregando a multitudes,
lo único que consiguieron que quedara demostrado, es que cada vez más catalanes
se han dado cuenta de la locura que supone su proyecto rupturista.
Los que ayer acudieron a la
convocatoria de estos sediciosos canallas, son personas que están de acuerdo en
que las leyes no se tienen que cumplir, hecho que demuestra la pobreza de la
moral pública en Cataluña, pues el lavado de cerebro que los independentistas
realizan desde las escuelas empieza a dar resultados. La sociedad catalana
tiene un problema, muchos aunque una minoría, ya ni siquiera saben distinguir
lo legal de lo ilegal, el bien del mal.
A menos de tres semanas del 1
de octubre, los sediciosos van a echar toda la carne en el asador, confío en
que nuestro Gobierno, más vale tarde que nunca, consiga que esa carne podrida
se les queme.
Alguien me dijo la semana
pasada, algo que me impactó, y os lo voy a repetir, “Tengo dos madres, la
biológica, a la que quiero profundamente, y la otra, España, a la que amo desde
que tengo conciencia. Quien pretenda matar a alguna de las dos, se las verá
conmigo”. Algo para mí, muy bonito ¡VIVA ESPAÑA!
