Tras recibir Pedro Sánchez un
no rotundo de todos “sus” candidatos a la alcaldía de Madrid, y me refiero a
Margarita Robles, Cristina Narbona, Grande Marlaska o Rubalcaba, ha decidido
apostar por Pepu Hernández, ex seleccionador nacional de baloncesto, “su
candidato sobrero”, para que sea el cabeza de lista a la alcaldía de Madrid.
Este señor, es otro de los que creó una sociedad instrumental para pagar menos
impuestos, excelente ejemplo para los madrileños.
Tanto La Moncloa como Ferraz,
se están volcando con Pepu y están intentando que Manuel de la Rocha, ex
alcalde de Fuenlabrada e histórico de Izquierda Socialista, desista de
presentarse a las primarias para así evitarlas e impedir que unas bases que se
sienten humilladas con la imposición puedan votar a De la Rocha.
En 2015, el PSOE obtuvo el
peor resultado de la historia en la capital de España, pues Manuela Carmena les
venció por goleada. Ahora que los sondeos le otorgan al PSOE el quinto lugar,
por detrás de Podemos, Ciudadanos, Partido Popular y VOX, un Sánchez a la
desesperada, presenta a alguien ajeno a la política que es visto por los
socialistas madrileños como fruto de una “improvisación”.
Cada vez quedan más lejos
esos días en que la democracia interna se nos presentaba como la panacea, sobre
todo por los partidos de izquierdas, ahora sustituida por el dedazo de un
presidente “grogui”.
En el fondo, designar a un
personaje conocido como candidato, lo que realmente esconde es un movimiento
antidemocrático, es pensar, que los ciudadanos, en vez de ver el programa de
cada partido y votar al que más le agrade, se olvide de eso y simplemente vote
a una persona famosa, aunque luego en el poder sea un “bulto sospechoso” que
ejerza de guiñol del que le ha designado.
