Podemos
y sus franquicias locales, la extrema izquierda, con sus rancios y
fracasados planteamientos le está haciendo un daño terrible a la
iniciativa privada. El último y sangrante caso, ha sido el aluvión
de injurias que han proferido, por tierra, mar y aire, contra la
magnifica iniciativa del actor Antonio Banderas para Málaga, su
querida ciudad.
El
ayuntamiento de Málaga quería recuperar un edificio emblemático de
la ciudad, el edificio del cine Astoria, y Banderas lideraba un
proyecto para convertir ese espacio en un centro cultural y
gastronómico de nivel internacional. Algo que se podía haber
conseguido gracias a la imagen del actor y al encanto de una ciudad,
única y acogedora.
Los
podemitas malagueños, utilizando su arma favorita, que no es otra
que la difamación, han conseguido que el actor dé marcha atrás y
desista del proyecto. Todo lo que sea aportación privada al
desarrollo económico es bloqueado por estos políticos tan dañinos.
Donde
tienen poder, Podemos o sus franquicias, su sectarismo ideológico
está impidiendo que se aprovechen las oportunidades. En los
ayuntamientos que gobiernan, han impedido que se inviertan alrededor
de 15.000 millones de capital privado, una auténtica locura en estos
tiempos. Recordemos, en Barcelona no permiten nuevas iniciativas
hoteleras, en Madrid se cargan la Operación Chamartin, y así en
todos los municipios que gobiernan gracias al PSOE, pues ellos nunca
han ganado nada.
Todo
empresario que da un paso al frente, asumiendo sus responsabilidades
con la sociedad y por el interés general, es visto por estos
radicales como una amenaza, idea compartida por esos regímenes
totalitarios expertos en repartir pobreza, y todos conocéis de sobra
a qué países me estoy refiriendo, esos que son el espejo en el que
se mira Pablo Iglesias.
