Mariano Rajoy lleva ya
demasiado tiempo eliminando a todo aquel que le pueda arrebatar el liderato
dentro de su partido, a todos aquellos que le puedan hacer sombra, posiblemente
a los mejores. Ha podido con todos menos con ella, como supondréis, me refiero
a Esperanza Aguirre, la política preferida por los militantes del PP y más
valorada por sus votantes.
Hay que tener en cuenta,
que el PP de Madrid es el más activo y el que tiene más militantes, y que en
los tres últimos congresos Esperanza Aguirre consiguió el apoyo abrumador del
90% de los compromisarios, por ello, el hecho de que Rajoy inicie las
hostilidades contra Aguirre para arrebatarle el control del partido en esa
comunidad, es un auténtico despropósito, y en estos momentos, algo contrario y
perjudicial para los intereses del Partido Popular.
Si Mariano, con la envidia
y la inquina que le tiene a Aguirre, ha decidido nombrarla candidata a la
alcaldía de Madrid, es simplemente porque entiende que con otro candidato
podría perder la capital. Pero aprovechar esa designación, para mediante una
política de hechos consumados, intentar
obligarla a que le ceda el control del PP de Madrid, conociendo a Esperanza y
como se las gasta, es una auténtica imprudencia.
Esperanza no se anda con
chiquitas, lo ha dicho alto y claro, el programa lo hace ella y su gente de
confianza, y las listas las hace ella, además de decir que si le ponen una
gestora en Madrid, renuncia a ser la
candidata. Más claro, agua.
Lo cierto es, que esta
batalla abierta en el Partido Popular, entre Génova y Esperanza Aguirre, por el
PP madrileño, podría tener consecuencias impredecibles para los intereses del
partido, un partido que afronta a corto plazo elecciones autonómicas y
municipales, y a medio, generales. Los militantes, los simpatizantes, y los
votantes en general del PP, ven con preocupación esta lucha por el poder dentro
de su partido, cuando ellos, al igual que la gran mayoría de ciudadanos
españoles lo que reclaman es, más democracia interna, menos personalismos, y
avanzar en la regeneración de la vida pública.
Es evidente, que cuando
los viejos partidos se enfrentan electoralmente a un escenario nuevo, no les
beneficia dar un tipo de imagen como la que está dando el Partido Popular.

Le ha salido un grano con Esperanza,