Nuestro ministro de Consumo,
el comunista Alberto Garzón, por fin fue noticia, y lo fue por arremeter contra
el turismo, ya que según el “El turismo es un sector estacional, precario y de
bajo valor añadido”. Garzón debe haber olvidado, que ese sector es el que más
aporta a nuestro Producto Interior Bruto (PIB) además de ser el sector que más
puestos de trabajo da.
Un ministro que se ha
caracterizado por su absentismo laboral, ha entrado por la puerta grande en la
actualidad, y tras las barbaridades vertidas, no hace falta decir que, el
sector turístico al unísono ha pedido su inmediata dimisión por el trato
insultante que les ha dispensado.
Pero es que no es solo
Garzón, nuestro Gobierno pretende a estas alturas, pues cuando debía no lo
hizo, que cualquier extranjero que llegue a España pase una cuarentena de
quince días encerrado en su hotel o apartamento, una medida que supone,
cargarse de un plumazo el turismo extranjero.
Mientras actúa tan
irresponsablemente nuestro Gobierno, nuestros vecinos hacen todo lo contrario,
frotarse las manos y tomar medidas para incentivar la llegada de turistas.
Francia le da al sector 18.000 millones para reactivarlo, y garantiza a todos
los franceses que podrán veranear en julio y agosto. El gobierno italiano, por
su parte, le obsequiará a cada familia con un bono de 500 euros canjeables en
cualquier hotel del país.
Otra comunista, la segunda de
Ada Colau en Barcelona, hizo unas declaraciones de traca contra el sector
automovilístico, y la Nissan parece haber tomado la decisión de cerrar su
factoría catalana. Entre empleos directos e indirectos perdidos, otro desastre.
Cada vez que escucho la
palabra pandemia, en vez de venírseme a la cabeza el Covid-19, se me viene el
comunismo ¿por qué será?
