La ciudadanía española
debería meditar con serenidad todo lo que está ocurriendo últimamente en
relación con nuestro Rey y el debate artificial iniciado por comunistas y
socialistas cuestionándose la utilidad de la Monarquía. Jamás me he preguntado
si soy o no soy monárquico, pues siempre he dado por hecho que es mucho mejor
tener un Jefe del Estado que sea el símbolo de la unión de los españoles y de
la permanencia de nuestra Nación, que el de un presidente de la república,
político y sectario.
Que nadie se equivoque, lo
que realmente están cuestionando, Pedro y Pablo, no es nuestro modelo de
Estado, es nuestro modelo de convivencia. O Monarquía parlamentaria o república
comunista. Poseemos un sistema democrático que, aunque imperfecto, trata de
garantizar el pleno ejercicio de nuestros derechos civiles, la libertad de
prensa y todas las demás libertades democráticas, la separación de poderes, y
el respeto a la pluralidad ideológica y de creencias, ellos, por el contrario,
a lo que aspiran, es a una especie de “república bolivariana” en la que lo poco
o mucho que tenemos se perdería. Por ello, no tengo la menor duda, apuesto por
Felipe VI y su sucesora a título de Reina, Doña Leonor.
Además, le pediría
encarecidamente a Pedro y Pablo, que no nos distraigan con temas imposibles, ya
que aunque nuestra Constitución contempla la posibilidad de cambiar la forma de
Estado, jamás saldría adelante, pues nunca conseguirán los dos tercios de cada
Cámara, nuevas elecciones, otra vez los dos tercios de cada Cámara, y
referéndum de ratificación. Es imposible y lo saben.
Los comunistas podemitas y
sus, cómplices o compañeros de viaje, socialistas, han aprovechado las
investigaciones que se siguen contra el padre del rey para iniciar la ofensiva
contra la Corona. Si Felipe VI ha demostrado durante su reinado un
comportamiento intachable, no podemos decir lo mismo de su padre el rey Juan
Carlos. Si don Juan Carlos se embolsó unas comisiones millonarias por el
contrato del AVE a La Meca, hay que condenarlo, pero también es cierto, que ese
contrato lo consiguió para empresas españolas gracias a sus contactos
internacionales. Curiosamente, los que ahora lo critican con tanta dureza, son
partidos políticos, PSOE y Podemos, que siempre protegieron a sus grandes
corruptos, en el caso de los socialistas, y que están metidos hasta las cejas
en la corrupción e instalados en el delito, como es el caso de Podemos. Y por
supuesto, que mientras los que atacan a muerte a don Juan Carlos por lo que se
supone que hizo, llevan años sin mover un dedo contra la familia más ladrona de
Europa, el clan Pujol.
La izquierda radical sabe
perfectamente que, acabar con la Monarquía es el primer paso para con
posterioridad acabar con nuestra Nación, afortunadamente, muchos no estamos
dispuestos a permitirlo.
¡VIVA EL REY! ¡VIVA ESPAÑA!
