Los datos que proporciona el
propio Ministerio de Sanidad acaban de certificar la falta de eficacia del plan
de control del coronavirus elaborado por Sánchez y su Gobierno. Desde el inicio
de la desescalada, todos le pidieron al presidente del Gobierno un esfuerzo en
el cribado de la población y turistas con test PCR, especialmente en las
puertas de entrada del virus, como aeropuertos, puertos o zonas de llegada de
inmigrantes ilegales. Sánchez ha reiterado su negativa a hacer estas pruebas y
ha mantenido unos controles pensados en exclusiva para los contagios
sintomáticos. Con esa decisión, Sánchez, nos condena a sufrir de nuevo el azote
de los contagios masivos, algo que ya empieza a ser una terrible realidad.
Ahora nos dice el Ministerio
de Sanidad que más de la mitad de los nuevos contagios confirmados por Covid-19
corresponden a asintomáticos. Es decir, que los controles diseñados por medio
de test dirigidos únicamente a enfermos sintomáticos, cámaras térmicas en los
aeropuertos o exámenes visuales de los turistas y viajeros, solo sirven para
detectar a poco más de la mitad de los focos de contagio, algo absurdo, pues
todos esos casos asintomáticos pasan los controles establecidos por el Gobierno
de Pedro Sánchez sin el más mínimo problema.
El bloqueo del Gobierno a
realizar estos test PCR de forma generalizada ha sido y es absoluto, tanto
durante el inicio de la crisis del coronavirus, en pleno estallido y ahora en
esta frustrada desescalada, y desde mi punto de vista, debería acarrear a
Sánchez responsabilidades penales.
Hay que recordar que, el
pasado 14 de junio, Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, solicitó
personalmente a Pedro Sánchez la adopción de un plan con medidas concretas de
seguridad sanitaria frente al coronavirus para ser aplicadas en el aeropuerto
Adolfo Suárez Madrid-Barajas, y la medida estrella era la de realizar dichos
test en el país de origen. La gestión negligente y criminal de este Gobierno
continúa, no tiene límites.
